Don Faustito Yépez

Tendría yo unos 10 años, era un domingo en que mi padre nos llevó a toda la familia a ver una carrera de autos en Yahuarcocha; con la novedad de que me sentía algo mareado, por lo que primero pasamos por la botica “Ibarra”, comprando un medicamento para mi dolencia. Dicha botica estaba ubicada en el parque Pedro Moncayo, y era atendida por el señor Faustito Yépez.

Don Faustito, como todo mundo le decía con profundo respeto y cariño, fue un hombre carismático y bondadoso, querendón de su amada Ibarra, sirvió a su pueblo con esmero, altruismo y dedicación. Fue concejal y jefe político de Ibarra, gobernador de Imbabura, pero sobre todo, el boticario del pueblo, por eso mismo, también se le conocía como “El señor de los remedios”.

Hombre culto y coleccionista prolífico, fue un referente obligado para quienes querían saber más de la historia del Ecuador y de Ibarra. Fue un asiduo asistente a los eventos cívicos y culturales de su ciudad, siempre estaba presente, por ejemplo, en los jueves académicos de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo de Imbabura; estuvo ahí, el 13 de septiembre del año pasado, cuando presenté mi libro “El pensamiento de Stephen Hawking”, se acercó a mí, para pedirme amablemente que le autografíe el libro que se obsequió a todos los presentes. Aproveché la oportunidad para tomarme unas fotos con tan distinguido personaje.

Paz en la tumba de don Faustito Yépez.