Dolor y drama sigue tras un año de espera

Otavalo. Milton Espín y Marcelo Campos son dos padres de familia que perdieron a sus hijos en el accidente del 24 de septiembre de 2017.

Michel y Cristian eran la alegría de las dos familias. En el primer caso, ella era la hija única, era la niña de la casa, la sobrina querida de sus tías Carlota y Cecilia Egas, quien un día antes de fallecer se había graduado como parvularia. Vivía en Quito, pero su familia estaba en San Pablo del Lago donde pasaba los fines de semana.

Recuerdos. “Todo es tristeza. Nada es lo mismo, tengo un vacío que ha quedado para toda mi vida”, dice con voz entrecortada el padre de familia quien no asimila la realidad de los hechos. Michel viajaba junto a su madre Guadalupe de 59 años quien sobrevivió al percance.

La recuperación total es complicada, sin embargo no pierde las esperanzas.

Suerte distinta la vive Marcelo quien no puede contener las lágrimas al hablar de su hijo. “Cristian estaba viajando a Ibarra, para verse con su novia, pero por una irresponsabilidad acabaron con su vida. Estoy destrozado”, dice en medio de dolor que no puede superar.

Esperan justicia. Milton y Marcelo saben que nada ni nadie les devolverá la vida de sus seres amados por eso piden justicia. Y este es el clamor de las 12 familias restantes que esperan la reparación económica que ya debe ejecutarse.

José Obando, quien perdió a sus familiares Fanny, Elisa y Milton Méndez Carlo-sama, pide más celeridad en el caso. “Sabemos que la dueña del bus apeló la sentencia dada. Esto lo único que hace es dilatar el proceso. No hemos recibido reparación alguna”, confesó. El domingo un grupo de familiares, llegó hasta el lugar del accidente para celebrar una eucaristía.

La reunión también permitió definir acciones y ver qué medidas tomarán para cerrar este doloroso capítulo en sus vidas.

La pequeña Adriana Betancourt observa el peluche que acompañaba a Michel Espín todas las noches cuando llegaba a San Pablo del Lago.
Marcelo Campos muestra la última fotografía de su hijo Cristian quien debía llegar a Ibarra para visitar a su novia. El dolor sigue.
Cecilia Egas, tía de Michel, llegó con girasoles y rosas hasta el redondel de González Suárez, para recordar a su sobrina fallecida.