Dolor de los migrantes

El norte del país se nota convulsionado por la presencia de miles de migrantes, principalmente venezolanos, que ingresan por la frontera. Muchos de ellos tienen la esperanza de lograr su paso a Perú o Chile, pero con seguridad, un buen porcentaje de ellos, se quedarán en Ecuador, por las dificultades para cumplir con su propósito de traspasar la frontera sur. Hay lágrimas de madres que van con sus hijos en brazos y que se aventuraron a buscar una nueva forma de vida, diferente a lo que sucede en Venezuela, bajo el régimen de un mandatario -para otros “un dictadorzuelo”- que no comprende el dolor de su gente y no se inmuta con los gestos de rabia de miles de sus compatriotas que a la mínima oportunidad quieren abandonar la pobreza, el desorden, la violencia y las graves necesidades que el mundo evidencia del otrora rico país de América Latina. Hay un dolor terrible, pero no hay compasión. ¿Hasta cuándo?