Discriminación social contra los refugiados

pag5“Ni todas las mujeres colombianas son prostitutas ni todos los hombres colombianos son delincuentes”,  “eso es solo mala fama”, dijo Diana Triana, colombiana que desde hace 10 meses vive en Ibarra en condición de refugiada. Llegó desde Pereira (Colombia) con su esposo y sus tres hijos; manifiesta que huyó de la violencia luego que la guerrilla matara a seis de sus familiares por no dejar que les arrebaten su finca.

 

Testimonio. Sobre el acuerdo de paz, Diana enfatiza que “eso lo dicen en las noticias pero la realidad en Colombia es otra; siguen las amenazas, los atentados…”
Asegura que, como refugiada, ha sentido discriminación, al momento de buscar una vivienda de arriendo.  
“Al ser colombiano siempre hay mala fama”, lamenta Diana, que está agradecida por el apoyo de la Misión Scalabriniana y de instituciones públicas como el Hospital San Vicente de Paúl, donde ni a ella ni a su familia le han negado la atención.
 
Apoyo. Patricia Gómez llegó a Ibarra hace tres meses desde Palmira Valle, comentó que no termina la discriminación de la sociedad  hacia los colombianos.
La organización HIAS la apoya con recursos para pagar el alquiler de su   vivienda, mientras que la Misión Scalabriniana la ayuda en alimentación, salud obtención de sus papeles y en talleres entre los que se destaca el tema de la autoestima.

Misión. Raquel Zumárraga, trabajadora social de la Misión Scalabriniana de Imbabura, afirma que desde septiembre de 2014  hasta abril de este año atendió a 250 colombianos.
En Imbabura, de acuerdo al reporte del Acnur residen 5 000 extranjeros en condición de refugio.
Raquel Zumárraga afirma que las personas aún asocian al colombiano con el delincuente.
“La comunidad no entiende que no son todos malos; hay mucha gente buena, tenemos muchos profesionales reconocidos en su país pero acá no encuentran trabajo”, acotó la trabajadora social.

Emprendimientos. Alan Acosta, del área de Medios de Vida, explicó que 150 refugiados se benefician de créditos destinados al emprendimiento, con montos desde 500 hasta  USD 2 mil. Nancy Gómez es una de las beneficiarias, gracias a un convenio con la Misión Scalabriniana y el Municipio de Ibarra, se benefició con un espacio para exponer lencería para el hogar, en el centro microempresarial Pampa, en Ibarra.
La Misión Scalibriana originaria de Italia, brinda atención  humanitaria gratuita.
Según datos de esta organización, los refugiados en un 96 % son colombianos, un 2 % son cubanos, venzolanos y argentinos y otro 2 % son ecuatorianos en situación de vulnerabilidad.