Diga adiós al estrés

altAunque no se sabe exactamente cuál es el mecanismo, con el Yoga se  produce un cambio energético que modifica todo el funcionamiento del organismo para equilibrarlo.

Para comenzar, un poco de meditación.  Cada práctica de yoga debe realizarse manteniendo una respiración controlada a través de la nariz, o pranayama. El flujo controlado de la exhalación e inhalación en tiempos iguales tranquilizan la mente del estrés de la vida diaria, además de relajar al cuerpo en cada postura y disminuir el dolor que éstas producen. Sentado en posición de loto y con los ojos cerrados, respire por la nariz inhalando y exhalando la misma cantidad de aire. Deje su mente en blanco y concéntrese en su cuerpo. Durante la rutina observe cómo su cuerpo está trabajando y cómo la energía fluye.


El saludo al sol.  Parado con la espalda recta, levante sus brazos por los lados mientras inhala. Con los brazos estirados, junte las manos por encima de su cabeza y bájelos exhalando. Descargue su cuerpo hacia el piso, suelte sus brazos y relájese unos segundos. Con los brazos en el piso en línea recta, lleve sus pies hacia atrás hasta dejar las plantas de sus manos y pies tocando el piso, según su cuerpo lo permita. Permanezca en esa posición unos tres minutos respirando por la nariz. Esta posición se llama “perro que mira hacia abajo”. Luego estire su cuerpo y sosténgase con los brazos y pies estirados. Baje su cuerpo lentamente manteniendo los brazos estirados, descanse sus pies y estire su espalda. Esta posición es “perro que mira hacia arriba”. Manténgala un par de minutos. Vuelva a “perro que mira hacia abajo”, lleve sus pies hacia sus manos, descanse el cuerpo y comience otra vez. Repítalo varias veces.