Diferencias en el trato de los problemas

Resulta indignante observar cómo los mismos actores del poder político de turno articulan sus respuestas frente a las demandas que presentan las regiones y los líderes del país. Si es la señora Alcaldesa del Puerto Principal, hasta le piden disculpas por “equivocaciones o posibles malos entendidos” en la respuestA gubernamental; pero si es el Señor Prefecto del Carchi, entonces le espetan “No vamos a caer en chantajes o manipulaciones”, “los pedidos de las autoridades son ajenos a la realidad”; o si es el Señor Prefecto del Azuay le increpan “No hay plan de provincia.

Si hay plan de campaña 2021. Hay mucho ego y pocas carreteras, riego, agroecología, cuidado de frontera agrícola. Muchos viajes, poco ejercicio del cargo”.

Hoy el ejercicio del poder y la toma de decisiones, en más de una ocasión, les ha quedado bastante holgado a muchos funcionarios. ¿Será prepotencia, desconocimiento, improvisación, miedo, ingenuidad o perversidad? Lo que trasciende es docilidad o soberbia en el encargo del mandato; pues arman sus respuestas mirando según quien sea el interlocutor y a qué intereses económicos, sociales y políticos representa.

La angustiosa situación económica por la que, desde hace mucho tiempo, atraviesa la zona de frontera y en especial la provincia de Carchi ha sido reiteradamente ignorada y postergada. Es hora de soluciones efectivas concretas; basta de sordera y menosprecio.