Diez parquímetros están activos en Ibarra y se ha reducido su uso

El riesgo de contagiarse del coronavirus o perder unas monedas “que no son muchas” es el temor de Sebastián Carpio al momento de usar los parquímetros de la ciudad.

“Una vez puse 25 centavos en una de las máquinas pero no me dio ningún papel y tampoco me devolvió la moneda”, afirma este quiteño radicado muchos años en la ciudad y que prefiere comprar la tarjeta en un almacén o usar los parqueaderos particulares.

Distribuidos de manera estratégica, por todo el centro de Ibarra, existen 12 parquímetros que fueron instalados en el 2012 y tienen como objetivo darle la posibilidad al cliente que pueda adquirir el ticket de estacionamiento automáticamente.

“A veces no se encuentra ningún local abierto y no se puede adquirir el ticket para eso sirven las máquinas”, reconoce Carpio.

De estos 12 parquímetros, diez están operativos y solamente dos se encuentras dañados. Así lo indicó Roberto Tobar, director administrativo del Municipio de Ibarra.

Los mismos están distribuídos en las intersecciones de la calles Obispo Mosquera, Cristobal Colón, Pedro Monayo, Oviedo, García Moreno; con la Olmedo y Bolívar. Además de las calles Flores y Sucre
Los equipos que no funcionan son: el que está en la esquina de la Obispo Mosquera y Bolívar y el otro en la Sucre y García Moreno.

Para estos parquímetros se ha dispuesto un costo de mantenimiento de alrededor de 20 mil dólares, cada cuatro años, indicó Tobar. Es decir 5 mil dólares anuales para todos los equipos.
“No es necesario hacer un mantenimiento interno recurrente y depende del uso que le den los usuarios a la máquina”, señaló.

En el caso de los dos parquímetros dañados está pendiente su reparación ya que estos son de procedencia española y muchas veces los respuestos no se consiguen en el país y requieren de un trámite adicional.

Para el director administrativo, los daños más frecuentes son cuando las personas introducen por la ranura palos de helado, o monedas de otra denominación que no sirven para los parquímetros.

En otros casos, las máquinas se encuentran afectadas con pintura y sobre estas se han pegado afiches, adhesivos y pancartas, las cuales al ser retirados dejan los residuos del papel.
Según las especificaciones técnicas, éstas máquinas cuentan con material considerado “antivandálico” con una lámina de acero inoxidable de 2.5 milímetros de espesor, pintura antigrafiti, incluso el depósito de monedas es inaccesible.

En el comparativo entre el 2019 y 2020 existe una variación de más del 200% Este año, el número de trasacciones llegó a un máximo de 65 por día a diferencia del año anterior, en el cual las transacciones o compra de tickets llegó hasta las 140 diarias.

La recaudación, por estos parquímetros, se vio afectado por la pandemia desde marzo de este año hasta julio que se reactivó la actividad económica.

“Las personas tienen mucho recelo de usar estas máquinas por el mismo hecho de mantener contacto con las máquinas y contagiarse del coronavirus”

Martín Mantilla, experto en temas de prevención de riesgos, explica que el riesgo de contagio puede estar tanto en los parquímetros como en el pasamanos del bus, o la chapa de la puerta de un taxi. Lo escencial es la desinfección de las manos. En tanto, el ciudadano ibarreño, en cualquier día o cualquier hora, se encontrará con uno de estos equipos.