Diez años luchando contra el párkinson

parkinsonIBARRA. Una enfermedad que afecta al sistema nervioso en el área encargada de coordinar la actividad, el tono muscular y los movimientos, proceso crónico que pertenece a un grupo de trastornos que tienen su origen en la degeneración y muerte progresiva de unas neuronas, las dopaminérgicas, cuyo neurotransmisor primario es la dopamina y que cumplen funciones en el sistema nervioso central. Es debido a estas características, que se considera una enfermedad neurodegenerativa, el párkinson. 

 
A Jorge Lisandro Sánchez Navarrete, de 45 años, le diagnosticaron el párkinson hace diez años, cuenta que le costó mucho aceptar la enfermedad, era una persona trabajadora y  sana que le gustaba hacer deporte, es oriundo de Tocachi, provincia de Pichincha.

 

APOYO
Jorge está casado 22 años con Gladys Maila,  de 52 años, viven ocho años en San Pablo del Lago, Otavalo, con sus dos hijos, “ha sido un duro camino porque mi esposo tiene diez años con esta enfermedad”.
Esta pareja siempre ha trabajado en una empresa de plantación de flores, en Cayambe. Jorge cuenta que en su trabajo sintió un pinchazo de espina en la planta del pie, que luego de eso, empezó su brazo derecho a temblar, “no atinábamos que hacer, estuvimos recorriendo hospitales para que nos dieran un diagnostico”, dice Maila.

ACEPTACIÓN
Se demoraron un año y más para que le dieran el diagnóstico de la enfermedad que él padece, pero le costaba creer porque desconocía de esta enfermedad, “pese a que me prepararon psicológicamente, me estaba medicado tres años y aún no aceptaba que tenía párkinson”.
Jorge comenta que su enfermedad está avanzando cada vez más. Hoy su pierna izquierda y brazo derecho  tiemblan mientras cuenta su historia sentado en un sillón.
Trabaja en una empresa de plantación de flores en Cayambe, allá viaja pasando un día, a las cinco de la mañana se alista para salir a sus labores mientras su esposa lo acompaña a coger el bus, y a las 12 llega a su casa a descansar: “duermo tres horas porque siento un cansancio físico bastante duro”, la medicación es fuerte que no depende de él, después de comer a veces se pone loco, se desespera y no atina que hacer, dice su esposa. “Como mujer me siento desmoralizada porque pienso que se va caer, es una enfermedad fea, como esposa tengo que estar muy pendiente de él, le ayudo en todo lo que necesita”.