Diciembre, mes de rituales y procesos de sanación ancestral

La cosmovisión se refiere a concebir y contemplar todo lo que nos rodea, no solo lo material, sino también lo espiritual, es así como un sabio ancestral trata de representar toda una historia, esencia y vida entregadas a la concepción ancestral del mundo.

Tayta Yuru Parayaku, oriundo de Imbabura es ingeniero agrónomo y sabio de medicina ancestral y andina. En su labor complementa la agricultura con el proceso de sanación con plantas medicinales evocando identidad y conexión con la madre tierra.

Yuru Parayaku significa “mezcla de la tierra con el agua, y esta cocida crean una vasija en donde se guarda semillas para compartir” menciona el tayta, y que mediante un proceso de sanación de Mirucos (doctores y sabios ancestrales) encontró sabiduría y su meta en la vida.

Por medio de plantas y costumbres ancestrales se quiere consagrar la naturaleza y decretar sanación y una buena vida, estos procesos buscan fortalecer y rescatar la medicina ancestral andina.
A través de la sanación ancestral y con ayuda de la relajación y meditación, la persona se conecta con la madre naturaleza y como tal empieza una sanación confiando en el poder y la influencia que tiene la naturaleza en cada ser vivo.

Parayaku menciona que las ceremonias ancestrales que se realizan para agradecer a la tierra se relacionan con la gramínea originaria de los pueblos indígenas, el maíz y sus diferentes ciclos; en septiembre la siembra, diciembre están en pleno crecimiento, febrero de floración y en junio su cosecha.

También reflexiona que desde hace miles de años se conocen los beneficios y el uso de las plantas medicinales y que todo esto se ha visto denigrado por grandes marcas y subestimado por personas que ante las constantes innovaciones tecnológicas que van dejando de lado la potencia e historia de la propia tierra.

“Debemos recordar lo que nuestros abuelos y abuelas nos enseñaban, ellos confiaban ciegamente en las plantitas medicinales, para cada dolor sacaban su manzanilla, cedrón, hierba buena y muchas más.

Eso es medicina ancestral, ser consciente de los poderes que tiene la naturaleza y las bondades que tiene cada ser vivo que la misma madre naturaleza nos regala”, menciona tayta Yuru mientras mira el templo en donde realiza diferentes procesos de sanación.

Valorar la sabiduría ancestral, agradecer a todos los seres vivos, en especial, a las plantas y retribuir a la madre tierra todo lo que provee es lo que busca e incentiva este modo de vida.
El sabio, hace un llamado para que jóvenes se interesen en sus raíces, en su esencia, y que a través de esta cosmovisión pueden encontrarse a sí mismos a su historia y a su cultura.