¡100 días de gobierno en un Ecuador expectante!

IBARRA.- Los 100 días de prueba de un gobierno, se remontan a una tradición en la que Napoleón Bonaparte retornó al poder luego de su exilio en la Isla de Elba, lo cual le tomó 100 días, tiempo en que los franceses evaluaron si había mejorado su forma de gobernar, en comparación a su primer período al frente de Francia, mismo que fue calificado como autocrático.

Aunque 100 días es un corto tiempo para evidenciar cambios fundamentales, en donde se concilie lo urgente con lo importante, es una tradición de la que se ha hecho eco en muchos gobiernos de occidente y Ecuador no es la excepción.

El Gobierno Nacional llegó a sus 100 primeros días de mandato, en medio de una gran expectativa, pese a que según varias encuestadoras nacionales hay un descenso que oscila alrededor de 10 puntos porcentuales.

Aunque las cifras varían entre una encuestadora y otra, lo cierto es que hay una reducción de la aceptación de la gestión presidencial, lo cual es común si se pondera la expectativa inicial versus la gestión actual.

Un nudo crítico es el de la crisis carcelaria, el narcotráfico y la seguridad ciudadana; que desafortunadamente parecen tener relación entre sí, por lo que ningún esfuerzo aislado podrá abordar la complejidad estructural de esta situación: Decenas de muertos en los amotinamientos en las cárceles del país, oposición a la colocación de radares en zonas de control estratégico como Santa Elena y Manabí y un aumento exponencial de muertes violentas –solo en Guayaquil se han producido más de 400 asesinatos en lo que va del año–, esencialmente por sicariato, dan cuenta de la grave situación en materia de seguridad en el Ecuador, que no puede ser resuelta únicamente a través de discursos securitistas.

El otrora llamado “isla de paz” o “país de paso” de la droga, ahora es también un espacio donde la disputa por el control de rutas se hace evidente a través de un incremento de violencia sin precedentes y el microtráfico está a la orden del día.

La eliminación de la tabla de consumo, no resolverá el problema que aqueja al país en materia de narcotráfico.

¿Otro escenario? No es posible desconocer que estas situaciones no se originaron estos 100 días, ni siquiera el último año; son problemáticas que viene acarreando el país durante algún tiempo y que no han sido abordadas en su integralidad, por lo que ahora sus consecuencias nos están colocando contra la pared. No es menos cierto que exigen actuación inmediata también, ya que sin tomar medidas contundentes y realizar reformas estructurales, es muy posible que se avecine un escenario poco alentador.

La mejora económica y la reactivación productiva aún no dan visos de una recuperación consistente con las necesidades de la población, lo que se evidencia por un lado con datos que demuestran que 8 de cada 10 hogares han reducido ingentemente sus ingresos; y por otro lado, el fenómeno migratorio que se ha exacerbado el último semestre, en donde hemos sido testigos de que alrededor de 60.000 ecuatorianos y ecuatorianas, han abandonado el país sin regresar, teniendo serias implicaciones a nivel de tejido social y de fragmentación al interior de las familias.

En consecuencia, las propuestas en materia laboral y tributaria deben ser colocadas en agenda de manera prioritaria, pero –ojalá– desde una capacidad de propuesta y no desde la mera confrontación.

En función de este breve paneo de los principales problemas del Ecuador, no queda sino afirmar que la articulación política demanda de generar espacios de gobernabilidad y una búsqueda de consensos efectiva, que permitan tomar decisiones necesarias, aunque complejas.