Días de desesperación

El deslave originado en el volcán Imbabura llenó de desesperación y temor a cientos de familias del cantón Ibarra que se quedaron literalmente en la calle.

Lo más doloroso fue la pérdida de dos vidas humanas: un adulto y una niña y más aún, el dolor de padres que luego de sepultar a una de sus hijas, todavía viven en medio del desconcierto de no encontrar a su otra pequeña de apenas 20 meses de edad.

La tragedia que vivió Ibarra sucedió apenas un mes después del desastre ocurrido en Manzano Guaranguí, que también mató a tres niños.

Ahora lo que se espera luego de este desastre es la eficiente y eficaz labor de las autoridades y sobre todo el cumplimiento de obras pendientes especialmente a favor de los damnificados. La ayuda psicológica es algo fundamental para las personas que lo perdieron todo, para que puedan volver a tener el valor para salir adelante. Eso es difícil, pero no imposible con una verdadera asistencia profesional. Marzo y abril,  meses tristes que se registran en las páginas de la historia del cantón Ibarra y que nunca se olvidarán. Es urgente una campaña para saber qué hacer al momento de un desastre natural y es indispensable tomar conciencia sobre el respeto a la naturaleza, sin destruirla porque las consecuencias pueden ser mortales.