Después de la fiesta

paolina-vertuquereReflexionar sobre la activa participación de las autoridades en las celebraciones del solsticio de verano en Imbabura resulta necesario.

Por un lado, se podría sostener la existencia de cierto cálculo político en la cuestión a través de la utilización de las fiestas como espacios simbólicos de posicionamiento con el pueblo o incluso, que se estaría llegando una folkclorización forzada que desvirtúa el carácter de resistencia, independencia y espontaneidad que ha caracterizado a estas celebraciones comunitarias.
Por otro lado, ha de recalcarse también lo siguiente: En el caso de Otavalo, qué es paradigmático, constatamos que a pesar de que de que ya no haya un alcalde kichwa, el componente indígena se ha trasformado en actor fundamental del escenario político local. Es decir, los kichwas afirmamos nuestra presencia, quizá ya no en la figura de la máxima autoridad del cantón, pero si a través de organizaciones comunitario-urbanas que se han nutrido a la par, de las luchas de los organizaciones de base, de los logros de una generación kichwa mindalae pujante y de los cambios de mentalidad generados por la gestión del primer Alcalde kichwa. Algo de esta importancia se expresa en que las nuevas autoridades hayan accedido a formar parte de los ritos del Inti Raymi. Haciendo memoria, por fuera del Yamor, que es un acto de folklor oficial que romantiza y utiliza los símbolos kichwas, ninguna autoridad se había “sometido” a nuestra celebraciones, eso da cuenta de nuestra permanencia, valida las luchas que desde diversos frentes se siguen haciendo para trastocar las desigualdades de poder entre las culturas.
Son espacios donde la comunidad establece las reglas del encuentro, donde se dice a la autoridad lo que debe hacer. Ahora bien, lo fundamental reside en que, más allá de las fiestas, los kichwas podamos tener una real incidencia y participación en el diseño y ejecución de la política pública local.

Paolina Vercoutére Q.

moralesvercu@gmail.com