Despedida a un gran benefactor

Conmovidos en el corazón y estimulados por la fe en Cristo Jesús, despedimos el miércoles 13 de marzo, a un ejemplar cristiano, honorable ciudadano, benefactor y entrañable amigo: Don Segundo Jonás Salas con quién tuve la oportunidad de conformar el Comité Prodorado y Decorado del Santuario del Señor del Amor en la católica parroquia de Caranqui; en gestión con Don Luis Mejía Montesdeoca ExPrefecto y otras autoridades, se logró ejecutar esta obra de dignidad para este histórico Templo de Imbabura, que mantiene un culto al Cristo “Señor del Amor”, que unido al Señor de las Angustias en Otavalo y Señor de Intag han sido pilares fundamentales para la evangelización en la Diócesis. Don Jonás, como dice el salmo 39: “…yo esperaba con ansias al Señor, Él se inclinó y escucho mi grito. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en Él. Cuántas maravillas has hecho Señor, cuántos planes en favor nuestro. De la tierra me formaste y me revestiste de carne, Señor Redentor mío, resucítame en el último día.” La Biblia señala: “…dichosos los que mueren en el Señor”. Job dice: “…todo tiene su tiempo y hay tiempo para cada cosa bajo el cielo – tiempo de nacer y tiempo de morir-”. Los justos viven para siempre en el Señor, su recompensa está en el altísimo. La sabiduría es un tesoro inagotable que lo alcanzan quiénes no buscan en amistad a Dios. En el momento de la muerte no se nos juzgará por la cantidad de trabajo que hayamos hecho, sino por el peso de amor…