Desconocidos sacan de la indigencia a anciano

Ibarra. En abril de este año EL NORTE llegó a Pukuhuaiku, una comunidad perteneciente a la parroquia de La Esperanza. Allí sacamos a la luz el estado en que vivía Honorio Molina, un adulto mayor de dormía debajo de unos plásticos y preparaba sus alimentos en enseres deteriorados.

Han pasado dos meses y decidimos regresar al sitio, para saber si alguna institución del Estado decidió ayudar al anciano.

¿Quién hizo la casa?. Una vez en el lugar evidenciamos que los palos y los plásticos que cubrían los enseres y al mismo Honorio ya no estaban, en su lugar había una modesta vivienda, recién construida. El anciano no estaba, había salido, pero una de sus vecinas dijo que ya vive en su nueva casa.

¿Pero… quién le ayudó a construir la vivienda?, esa interrogante la despejamos a continuación.

Gente particular. No fue el MIDUVI, ni otra institución pública la que construyó la vivienda. Fue iniciativa de varias personas entre desconocidas y vecinos de Honorio, encabezados por Luis Miguel Revelo, un joven que se empoderó de la iniciativa y solicitando ayuda de materiales y mano de obra pusieron en marcha lo que ahora es un inmueble acogedor, en el que ya vive el anciano.

Sobre el bono. En abril las autoridades del MIES mencionaron que los 100 dólares del bono los cobraba el mejor amigo de Honorio, el cual se llamaba José María Tabango y que vivía en la misma comunidad, esto por cuanto Honorio supuestamente no podía hablar ni tampoco firmar.

Con estos antecedentes EL NORTE logró ubicar a José María Tabango, el adulto mayor dijo que efectivamente un par de meses sí le daba cobrando el bono a su amigo, que el mismo Honorio le había pedido que le ayude con dicho cobro, sin embargo José dijo que ya en estos últimos meses ya no cobra, es más desconoce de qué forma le esté llegando el dinero del bono a su amigo Honorio.

Más testimonios. “Vemos que ahora ya está viviendo dignamente. Ahora nosotros le apoyamos con la luz, otro vecino igual le ha prestado el agua. La nueva casita tiene no más de un mes, don Honorio se lo ve un poco más tranquilo”, dijo Alicia Criollo vecina del adulto mayor, la cuál desconoce quién esté ayudándole a cobrar el bono que le otorga el Gobierno.

“Debemos tomar en cuenta que el MIES tiene modalidades de atención.

En este caso en la parroquia estamos con atención diurna y también existe el programa mis mejores años que se desarrolla en las comunidades y barrios, es por ello que el usuario está formando parte del programa mis mejores años.

Él está en ese programa porque el registro social, en este caso califica que esté en este proyecto, que desde el Estado les dan una atención domiciliaria y su bono es de 100 dólares”, dijo Nelly Colimba responsable de los adultos mayores en la parroquia La Esperanza.

La iniciativa. “La intención nuestra era ayudarle, queríamos mejorar la vida de don Honorio, es así que buscamos ayuda de diferentes personas, quienes nos colaboraron con materiales de construcción y personas del sector nos apoyaron también.

Es así como pudimos entregarle un hogar digno a este adulto mayor”, dijo Luis Miguel Revelo, ciudadano que llevó adelante la iniciativa. Aseguró que para la construcción de la nueva casa del anciano no hubo la presencia de entidades públicas, como el Miduvi, por ejemplo.