12-10-2019 | 09:45

El paro afectó también a los deportistas

Ibarra. El paro indígena que continúa en Ecuador afecta también a deportistas y entrenadores.

Los seleccionados imbabureños de varias disciplinas que tenían planificado competir fuera de la ciudad y del país han tenido que vivir verdaderas travesías para llegar a su destino final.

Marcharon en la vía. El pasado martes 8 de octubre, llegó a Ecuador parte de la delegación de atletismo desde Doha, Catar. En ese grupo arribaron las marchistas imbabureñas Glenda Morejón, Karla Jaramillo y su entrenador Giovan Delgado. La campeona del mundo en marcha, Glenda Morejón, llegó a Ibarra el último jueves en la tarde luego de caminar por la Panamericana Norte. Varias personas que estaban en la vía aprovecharon el momento para fotografiarse. Uno de ellos fue Francisco Conterón, quien encontró a la deportista en el partidero a Selva Alegre, en Otavalo. Contó que caminaba a Ibarra y que iba acompañada por una persona que le ayudaba con la maleta.

Su entrenador Giovan Delgado terminó ayer el viacrucis desde la capital. “Salí a las 08:30 del jueves. Todo estaba bloqueado. Llegué a Otavalo, a las 21:50 del jueves y me alojé en una hostal. Salí hoy (ayer) a las 08:30 a Ibarra. No había agua en el camino, las tiendas estaban sin nada. Me dolía las rodillas y los pies por el asfalto ”, dijo Delgado, quien anunció que Karla Jaramillo, la otra atleta se quedó en Quito.

Ciclistas y su viacrusis. El equipo Movistar Team Ecuador, que permaneció en Guayaquil para participar en la Vuelta Ciclística al Ecuador, también sufrió las consecuencias de la paralización. Anderson Padilla, técnico dijo que fue una experiencia de mucho desgaste físico y psicológico luego de saber que el giro al país se suspendió.

Los ciclistas Steven Haro, Benjamín Quinteros, Pedro Nieto masajista y Anderson Padilla, entrenador; empezaron la travesía el último martes desde el aeropuerto de Quito. A las 17:00 salieron de ese lugar rumbo a Ibarra. Llegaron a las 23:00 hasta el sector de Cajas. Allí decidieron comer algo y pasar la noche bajo un intenso frío.

“Hay un hostal pero estaba lleno por lo que nos facilitaron quedarnos. Nos acomodamos en unas sillas y tratamos de dormir un poco. El frío era insoportable. Al otro día (miércoles) salimos a las 05:00 para continuar el viaje. Al llegar a Otavalo ya se nos terminaban las fuerzas. Encontramos dos motos, una era del padre de uno de los muchachos y de un señor que hacia carreras. Ellos nos ayudaron a llegar a Ibarra”, dijo.