Démare prolonga su monólogo con triplete en la etapa más rápida de la historia del Giro

Arnaud Démare (Groupama FDJ), campeón de Francia, sigue en dinámica intratable al esprint y con otra exhibición logró un triplete en el Giro 2020 en la séptima etapa, disputada entre Matera y Brindisi, de 143 kilómetros, en la que el portugués Joao Almeida (Deceuninck Quick Step) mantuvo la maglia rosa.

Se trata de la etapa más rápida en la historia del Giro de Italia con unos ciclistas cerraron el sprint a una velocidad elevada, de 51,2 km/h y con un ligero cambio en la general.
Almeida sigue su sueño rosa, pero ahora seguido por el holandés Wilco Kelderman (Sunweb), quien aprovechó un corte de última hora para desplazar al español Pello Bilbao (Bahrain) a la tercera plaza, a 49 segundos.

LOS ECUATORIANOSEsta jornada séptima, dedicada nuevamente a los velocistas no fue para los ecuatorianos quienes llegaron en ubicaciones posteriores a los 100 primeros. Jonathan Caicedo fue el mejor ubicado de los ecuatorianos en el 115, seguido de Jhonatan Narváez (127) y Alexander Cepeda (148).

COMIENZO EXPLOSIVO CON ABANICOS

Hay quienes no esperan ni a la bajada de bandera para atacar. Esta vez fue el caso de cuatro hombres que salieron disparados de la mágica Matera, maravilla Patrimonio de la Humanidad. El pelotón dejó partir a De Gendt (Lotto Soudal), Cerny (CCC), Frapporti (Vini Zabù) y Pellaud (Androni).

Se esperaba viento, y apareció enseguida para poner pimienta a la jornada. En la primera zona abierta empezaron los bandazos, los abanicos produjeron nervios, tensión y cortes en el pelotón. El Deceuninck de Almeida y el Jumbo de Kruijswijk provocaron un buen lío. Un hachazo que dejó delante un grupo de 30 hombres en persecución del cuarteto.

En un segundo sector cayeron en la trampa Pello Bilbao, Fuglsang, Majka y Yates. Un comienzo explosivo que puso emoción a una jornada de transición pensada para otro esprint, de esas denominadas “de transición”.

Los abanicos arruinaron la escapada. La expedición no pudo abrir camino ante la revolución que se había formado por detrás, y los cuatro pasaron a la disciplina de un tren que llegaba lanzado. Tras el susto inicial, a 96 de meta el grupo de Bilbao se unió al del líder. Sólo Simon Yates quedó descolgado a 1 minuto.

DÉMARE INTRATABLE LOGRA DOBLETE

Hubo nervios hasta meta. El viento soplaba de costado y todo el mundo quería ir delante, al menos hasta que se consolidara la “volata” y entraran en escena los esprinters para gestionar el triunfo de etapa. Se rodaba cerca de Brindisi por una ancha autopista pintada en todo su ancho con el colorido de los maillots.

Asomaba Groupama para el triplete de Démare, el Bora para la deseada victoria de Sagan, y el Deceuninck con el fin de guardar las espaldas de Almeida, joven pero desenvuelto en la defensa de la maglia rosa.

Groupama lanzó a Démare de forma soberbia, anulando los intentos de otros equipos, como el UAE, que también buscaba oro para el colombiano Gaviria. El francés agarró la rueda de Sagan que no gana desde el Tour del 2019, y cuando consideró oportuno aceleró para impartir otra lección. Imparable. Tercer triunfo y decimotercero de la temporada. Es su año.

Este sábado se disputará la octava etapa, entre Giovinazzo y Vieste, de 200 kilómetros.