Demagocracia y neoliberalismo

En mi vida he pasado por varios regímenes pseudo democráticos de esencia derechista y adictos a la dependencia neocolonial de la que no dejamos de ser su “patio trasero” desde inicios de la República. Viví la dictadura de Velasco Ibarra en 1970 que persiguió y encarceló a cuanto opositor se cruzara. En ese período se asesinó a Milton Reyes y René Pinto, compañeros de la Escuela de Sociología de la UC y a Rosa Paredes Jumbo, maestra guayaquileña dirigente de la UNE. A la dictadura de Velasco le sucedió el triunvirato presidido por Guillermo Rodríguez Lara [a] el “Bombita”, “dictablanda” comparada con la de su predecesor. Este vergonzoso período terminó con el retorno a la “demagocracia” en 1979 fecha en la que comenzó un período de mojigata estabilidad institucional que no dejó de allanar el camino para que el FMI nos imponga su receta neoliberal para el “desarrollo”. Siguió el draconiano régimen de Febres Cordero, cuasi-tiranía producto de un “golpe” informático electoral en el que el rol de los medios fue determinante para convencer a los ingenuos de que la oligarquía nos iba a sacar de la crisis sempiterna. Continuó la década volátil de una institucionalidad circense de gobiernos derechosos que fueron sacados antes de terminar su mandato. Con un breve lapso progresista de la “década ganada”, vino la actual falsa democracia, otro episodio de burdo entreguismo al FMI y de persecución a todo lo que huela a oposición. ¿Qué otras farsas democráticas me tocará ver en mi vida?