Deja un legado de honestidad a los ibarreños

Ibarra. La mañana del último miércoles Fausto Yépez, de 90 años de edad, ya no quiso levantarse de la cama. En cuestión de horas su salud decayó, y al ser trasladado a una casa de salud, su vida se apagó.

Las redes sociales se inundaron de mensajes de solidaridad; autoridades y amigos cercanos de la familia del exgobernador, exjefe político y exconcejal, lamentaron su partida y lo catalogaron como un personaje ilustre que entregó mucho a la ‘Ciudad Blanca’.

Recuerdos. Fausto Raúl Yépez Almeida nació en Ibarra el 3 de noviembre de 1928. Desde muy joven trabajó como empleado de la familia Dávila en la farmacia Sucre, que en ese tiempo se ubicaba en el parque Pedro Moncayo, y luego, con mucho esfuerzo, adquirió la conocida Botica Ibarra, que era la única de la ciudad. Su vida la compartió con Teresa Collantes Martínez, con quien procreó tres hijos, los arquitectos Fausto Ramiro y Galo Raúl y la visitadora a médicos María Teresa. Fue abuelo de nueve nietos y tuvo también nueve bisnietos.

“Mi padre, cuando no tenían dinero, les decía lleven no más, algún rato me han de venir a pagar. A él no le interesaba si regresaban a pagar, sino el bien de la ciudad. El sueño de él era que Ibarra tenga agua potable”, dijo su hijo Fausto la mañana de ayer.

Testimonio. Fausto también señaló que siempre vieron a su padre como una persona que realmente les motivaba para ser buenos profesionales, buenos hijos, y sobretodo, para contribuir con el progreso de la ciudad.

“Para nosotros es un honor y un gusto inmenso haber tenido este padre. El legado que deben seguir los políticos y la ciudadanía es que mi papá fue una persona honesta, que nadie puede tachar, su gran amor y cariño a la ciudad, además de un legado de música inédita grabada en la casa, ya que dejó más de 500 canciones de música nacional”, agregó el ibarreño.