Defender la libertad

Tras la estrechísima “victoria” del Sí en la consulta-referéndum, producto obvio de la desinformación, la perversa propaganda, las dadivas, ofrecimientos, cheques, mentiras y otras argucias propias del populismo, la gran mayoría de ecuatorianos percibe con atención el comportamiento de quienes temporalmente por ahora ostentan el poder.

Fueron millones a las urnas, un gran número de personas que sin siquiera saber el por qué o la razón que les convocaba a cumplir con el “deber cívico” dieron un Sí por motivos varios que van desde la simpatía a la obligación. Funcionarios públicos, autoridades de elección popular, activistas políticos interesados y otros que pertenecen al aparato público se subieron a las tarimas para participar con desenfado de una campaña totalmente desigual, irrespetuosa, insolente y extremadamente grosera. Así las cosas, lo que definitivamente queda claro  -luego del tedioso proceso-   es que la inmensa mayoría de compatriotas ha manifestado claramente que quiere vivir con libertad, alejado totalmente de autoritarismos, arbitrariedades, atropellos, injusticias y malos tratos como los que de forma permanente acontecen. La lectura es clarísima, el no representa el desencanto, decepción, contrariedad y desilusión por el doble discurso de quienes en la actualidad hacen hasta lo imposible por ofender a la nación. El No fue un voto reflexivo, una expresión de alerta ante cualquier eventualidad que signifique abuso de poder. En los últimos días, la expresión social se articula abiertamente por la defensa de las libertades ciudadanas… el pronunciamiento coincidente desecha de plano el estilo caudillista que pretende equivocadamente imponer su extraviado criterio. La gente no come cuentos y puntualiza a viva voz que defenderá la libertad en las calles, si es preciso. 

 Ramiro Bucheli Proaño
rbucheli1@hotmail.com