Deberes

Jacinto SalasEsta vez tocaré un tema menos prosaico, que no interesa mucho a los políticos pero sí a buena cantidad de padres y madres de familia que ayer o antes de ayer y, quién sabe, todas las noches reciben una tarea diaria, adicional a sus trabajos, la de los “deberes” escolares.
Y este es un tema que muy pocos se atreven siquiera a mencionar y menos a reclamar porque muchos suponen que se corre el riesgo que los niños sufran cualquier tipo de represalias si alguien osa aludir a ellos. ¿Quién pide explicaciones por la “largura” o la cantidad de deberes que los chicos en edad escolar reciben de sus profesores, algunos de los cuales se especializan en mortificar a sus alumnos, pero evitan  la molestia de revisar y corregir los trabajos, de modo que uno se pregunta, para qué sirven?


En los últimos días, por ejemplo, las niñas de sexto de básica de una prestigiosa escuela particular debieron realizar un trabajo especial: resumir cinco páginas de la novela El Chulla Romero y Flores, de Jorge Icaza. El resumen, supuestamente, era para prepararse para una exposición del libro leído.
Probablemente haya niños y niñas de diez años que sean genios, que puedan resumir esa obra, pero la generalidad, no. Total, el trabajo resumido fue tarea para los padres de familia. En otro grado, pidieron a las alumnas de seis-siete años modelar una efigie religiosa en piedra, madera u otro material que no sea arcilla, plastilina… Son dos ejemplosde algunos absurdos, si no ridiculeces, de los famosos “deberes escolares”.
La literatura infantil ecuatoriana ha logrado en los últimos años un gran desarrollo, ¿lo conocerá la profesora que piensa que El Chulla Romero y Flores es un texto para niñas de diez años? ¿Quién regula, controla los famosos “deberes”? Habrá un consejo escolar que se preocupe por ellos?