De la esquizofrenia de lo imaginario a lo real

Debes transformar la esquizofrenia de lo imaginario en consciencia real. La imaginación es buena para crear, no para vivir. Debes hacer uso de la herramienta que la vida te provee para sacar provecho de tu propia existencia.


Si la vida es como un río, la sed del hombre es accidental. Eres tú quien decide beber para saciar tu sed. Imaginando alimentos, no comes. Pensando en vino nadie se emborracha. Tienes que comer y beber para saciar tu hambre y sed.
Nada de meditación guiada, ni mantras. Mi práctica es la del barrendero. Yo soy el barrendero que ha llegado hasta aquí, hasta este momento, hasta esta página para limpiarte de todo, inclusive de mi mismo. Cuando estés limpio será tu decisión si quieres vivir en aseo o en polución. Al fin y al cabo, la roca va a terminar por agradecer a la gota de agua que la rompió.
Derramo mi gota sobre tu filosofía y mente de piedra; sobre tu muro religioso y condicionamiento.  Aprende conmigo a desaprender.
Buda y Jesús no tuvieron muchos discípulos cuando estaban vivos; pero resulta que hoy de muertos, más de la mitad de la humanidad son sus discípulos.  Es que un maestro vivo es un maestro real; un maestro peligroso y complejo. Si encontraras a un maestro real en un restaurante, en una piscina, en un bar, no lo reconocerías jamás, porque te parecería muy común, muy ordinario, muy normal.
Un maestro muerto, en cambio, se vuelve un títere imaginario. Con tu mente haces lo que quieres de él. Puedes hacer las imágenes que te dé la gana, pintar las ideas que quieras o dibujar tus propias ambiciones y quimeras. Tú tienes el control. Puedes engañar en nombre de él,  profesar, filosofar e inventar, sembrar una fantasía colectiva.
Por favor, entra en el mundo de la conciencia real y deja de soñar.  
Que es miserable engañar a otros, pero es mucho más miserable engañarse a uno mismo.

 

Nelson Villacís
nelsonvillacis@hotmail.com