De censuras y autocensuras

jacinto salasSe autodefinen demócratas.  Hablan de respeto a las libertades, a una Constitución garantista. Se jactan del respeto irrestricto a la libertad de opinión y a la libertad de expresión.

 Sin embargo,  cuando el país entra en la recta final para las elecciones del 17 de febrero, la Corte Constitucional que se supone debe luchar por la vigencia de los derechos conforme al texto de la Constitución, sanciona el Código de la Democracia cuyo artículo 223 taxativamente prescribe:“Los medios de comunicación social se abstendrán de hacer promoción directa o indirecta que tienda a incidir a favor o en contra de un determinado candidato, postulado, opciones, preferencias electoras o tesis política”.
Con ese artículo en vigencia, periodistas y medios están condenados a un virtual silencio y el ciudadano a la ceguera frente a los candidatos. Con esa sanción de la Corte, que burla expresas disposiciones constitucionales  a los periodistas no les queda otra alternativa que la censura o la autocensura.
Censura porque no está claro qué quieren decir con lo que el Código denomina “promoción indirecta que tienda a incidir a favor o en contra….”.

El periodista no hace promoción, pero si  el Código lo dice, es muy probable que cualquiera, candidato o no, pretenda argumentar que una noticia o una opinión publicadas en un medio, están “promocionando candidatos, tesis o preferencias electorales”. Y de esa interpretación, no queda más que medio paso a solicitar la aplicación de sanciones legales, de esas que quedan a merced de la discrecionalidad de un Consejo.
La sanción de 80 mil dólares aplicado  a la revista Vistazo es una prueba palpable de aquello. ¿Qué resta a periodistas y medios? Autocensurarse o censurarse, porque quienes tienen la espada y la justicia en las manos  sólo buscan impedir que voces diferentes discrepen, expresen su puntos de vista, ejerzan su derecho constitucional a decir lo que opinan y piensan. 

 

Jacinto Salas Morales

salasjacinto@yahoo.com