De cándidos, candidatos y candidotes

myriam valdiviesoCon  asombro  e indignación,  escuché decir al  cándido  Ulises de la Cruz sobre  su candidatura que: “si es un poquito extraño porque lo de uno siempre ha sido el fútbol”, en otras palabras deduzco que se siente como camarón en guatita, sin sazón y sin conocimiento de las leyes ecuatorianas, de la Constitución, de la institucionalidad del Estado, del juego político que no es lo mismo que el juego pelotero, etc. etc.

Supongo que su designación habrá sido bien evaluada por el actual gobierno  en la medida en que esté dispuesto a levantar la mano cuando reciba la orden. Este caso como el de otros deportistas, presentadores televisivos, actores, cantantes, demuestra la irresponsabilidad y el bajo nivel con el que se actúa en  política; ratificando una vez más que el populismo y la espectacularidad es lo que importa a la hora de administrar el país. Aquí no hay amor por la patria ni mucho menos, porque cada quien debe estar en el espacio para el que se ha formado académica o técnicamente,  y en el que pueden tener reconocimientos; pero pensar que estos señores del espectáculo  serán un aporte a la institucionalidad del Ecuador resulta irónico. Recordemos  que en el año 2006, el propio Presidente de la República, Rafael Correa, dijo que no habrá este tipo de candidaturas,  y va de nuevo. Cuán contradictorias resultan estas  designaciones  con  la meritocracia  que se impone en el país, si para acceder a un empleo público se exige tener un nivel universitario y un masterado,  porqué en el campo de la Asamblea y otras representaciones de gobiernos locales no se exige lo mismo?. No conozco al señor De la Cruz, pues el fútbol no es mi prioridad, no dudo que sea un buen deportista, al igual que el señor Tin Delgado  o Iván Hurtado, también candidatos; pero de allí a ser políticos hay un abismo. ¿Habrán estudiado Derecho, Ciencias Políticas, Sociología, Comunicación, Ciencias de la Educación, Ciencias Internacionales, Economía, Historia, u otra carrera afín a lo que se requiere para ser representante del país?, ¿tendrán el bagaje cultural, el conocimiento, el discernimiento y la coherencia?, ¿leerán periódicos, libros, leyes? Harán un seguimiento de las coyunturas políticas, de los distintos períodos presidenciales? Conocerán de macro, microeconomía y planificación? El votante ecuatoriano debe entender que con este tipo de candidaturas se HACE EL JUEGO AL POPULISMO, pues así la política se denigra, se enmaraña, no  se eleva el nivel del debate, ni  se contribuye a construir un Estado moderno y un país diferente. Mientras en la otra orilla, la SENACYT exige excelencia académica a los bachilleres para acceder a la educación superior, porque supuestamente universitario no puede ser cualquiera, y  POLITICO  ¿si?.

 

Myriam Valdivieso C.
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