Danny Salas disfruta cada minuto del fútbol barrial

Ibarra. Es el quinto de ocho hermanos y lleva en la sangre el fútbol. Se trata de Danny Rommel Salas Usiña de 31 años de edad. Él al igual que sus hermanos Alex, Stalyn y Jimmy pisó el gramado desde corta edad. Danny tuvo la oportunidad de actuar en el balompié rentado y también en el amateur, en donde consiguió varios logros.

Su trayectoria. Debutó en el deporte barrial en el 2003 en la Liga de Alpachaca con el equipo LDU. Danny tenía 16 años de edad. Su hermano mayor Jimmy fue quien lo convenció para que actué en el torneo local. Sin embargo jugó cinco partidos y regresó a Quito donde residía en ese año, pues él estaba en las divisiones menores de Liga de Quito.

Danny luego pasó a Aucas y terminó su actuación profesional en el 2010. Dejó el fútbol profesional para estudiar y en el 2012 volvió a pisar un estadio barrial.

“A los 25 años jugué nuevamente fútbol en Liga Las Palmas en el equipo Barcelona. Después fui a la Liga San Miguel y jugué en los clubes Universitarios y Roc Jr. Luego ingresé a la Liga Caranqui y juego actualmente en el equipo Asociación Caranqui. El fútbol barrial es recreativo, de mucha diversión que disfruta al máximo cada fin de semana”, dijo Danny Salas, quien desde el 2012 tuvo triunfos.

Con el Barcelona, logró dos títulos consecutivos y terminó tercero en un torneo interligas y con el Univer-sitarios, fue campeón en la Serie B.

Sus proyectos. Danny Salas no solamente ocupa parte de su tiempo para jugar en el fútbol barrial sino también es docente hace siete años y formador de nuevos talentos desde el 2017 con la escuela de fútbol Santa Fe Caranqui. “Mis hermanos Alex y Stalyn me dijeron que mejor estudie y eso fue lo que hice. Dejé lo profesional pero nunca el fútbol”, manifestó.