Crónica anunciada

jacinto salasPueden decir lo que quieran. Buscar todos los argumentos – o pretextos -. Que “ el tamaño y la calidad del papel… que el número de cédula de los recolectores… que el Reglamento… que la firma no es igualita…  que no mandaron a los veedores… etc.,  etc. Pero lo que acaban de hacer con la anulación de miles de firmas de los Yasunidos es la crónica de una negativa anunciada, la crónica de una vergüenza. Algo que no se atrevió ni la partidocracia desde 1978.

Burla siniestra al derecho del pueblo a exigir se le consulte. Y hablan de Constitución “garantista”, ¿garante de qué?
Estaba visto. Se veía venir que el enorme esfuerzo de jóvenes y no jóvenes que se unieron para defender al Yasuní, se  ahogaría entre las triquiñuelas y artimañas de los que juraron defender la Constitución. Defenderla, pero solo mientras no se toquen las exigencias y demandas del poder.
Decepción e indignación mirar cómo las argucias  abundan para burlar las demandas de un colectivo y, más grave aún, que quien debe estar dispuesto a acatar una demanda ciudadana, diga paladinamente que no está en sus planes convocar a la consulta.  
Alguien acertó a decir: “La política no es para los que tienen escrúpulos”. En otras palabras, no es para los que piensan que hay valores mucho más altos, principios éticos que se deben proteger y defender, y no pisotearlos para satisfacer egos personales o las exigencias  cortesanas disfrazadas de servicios al pueblo.
Jean Marie Pelt, en la primera página de su libro “Las plantas” acertó a decir: “… la peor  calamidad que puede abatirse sobre un ser vivo es ser objeto de la codicia humana…”. El Yasuní, que se vendió como un símbolo contra el extractivismo, la codicia petrolera, la defensa de la vida y la contribución de un país pequeño para la humanidad, hoy cayó en las redes, precisamente de la codicia, del extractivismo y de la casi nula importancia que se otorga a la vida.

 

Jacinto Salas Morales
salasjacinto@yahoo.com