La crisis de la pandemia es mucho peor que la del 11-S, dice Ministra de Turismo

Quito.- La pandemia de la covid-19 costará este 2020 al sector turístico de Ecuador unos 2.000 millones de dólares, tras tirar abajo los esfuerzos de tres años para colocar al país andino en los circuitos internacionales, si bien comienza a dar tímidos pasos hacia la recuperación.

Al repasar la situación del sector siete meses después de la declaración de emergencia nacional -anulada el 14 de septiembre si bien las medidas de bioseguridad continúan-, la titular de Turismo, Rosi Prado, indicó que los efectos de esta pandemia no son ni comparables con los de la crisis tras los atentados del 11-S.

“La del 2001 fue terrible, creo que fue un cambio tremendo de cómo se manejaba todo (en el turismo). La situación fue muy difícil y tomó un tiempo (recuperarse), pero no mucho”, dijo Prado en una entrevista con Efe.

Por aquella época, la ahora ministra ecuatoriana trabajaba en American Airlines, una de las compañías estadounidenses cuyos aviones fueron secuestrados para los ataques del grupo Al-Qaeda, que provocaron toda una revolución en la forma de volar y el turismo en general.

Entonces, recuerda Prado, “la gente tuvo miedo de viajar, demoró de 6 a 8 meses. Ahora está más complicado, ya estamos los ocho meses desde este asunto”, sin descartar que “para 2021 estemos listos para el despegue definitivo”, en un proceso de recuperación que podría tardar al menos otros dos años.

EL MOTOR APAGADO

Con una economía dependiente de la materia prima, sobre todo el petróleo, en 2017 el Gobierno de Lenín Moreno inició la búsqueda de otros motores de desarrollo, entre los que identificó el potencial de la biodeversidad ecuatoriana.

El objetivo fue que se descentralizara de las Islas Galápagos, la “joya de la corona” del turismo ecuatoriano, y ofreciera también su potencial en las regiones Amazónica, Sierra y Costa: los “Cuatro mundos” de Ecuador, como se conoce en campañas internacionales.

Uno de los primeros objetivos fue fortalecer la conectividad aérea, y entre 2018 y 2019 entraron al mercado hasta seis nuevas aerolíneas, esfuerzo que la pandemia ha tirado abajo.

Desde marzo, como en el resto del mundo, el sector se desplomó, y según la ministra solo hasta agosto había unas pérdidas valoradas en 1.600 millones de dólares, “unos 2.000 en cómputo anual”.

Un costo que calificó de “altísimo” para un sector que en 2019 aportó un 2,2% al PIB del país, unos 2.397 millones de dólares, y cuya meta era alcanzar el 4%.

Computando los datos de facturación del año pasado, y las pérdidas conocidas hasta ahora, el aporte del sector al PIB este 2020 será ínfimo, apenas unos cientos de millones en el mejor de los casos.