Crisis de representatividad

Luego de los acontecimientos que vivió el país a causa del levantamiento indígena -y de los infiltrados y vándalos pagados- gobernantes y gobernados debemos ponernos a reflexionar sobre las causas y efectos de esa protesta, del grado de corresponsabilidad y si hay o no confiabilidad en lo que hacemos los unos y los otros. Sin duda, Ecuador, al igual que varios países de América Latina, sufrimos de una profunda crisis de representatividad. Nadie cree en nadie y lo que se hace, si no nos conviene, lo botamos al tacho, aunque ello sea una posble puerta de salida a los problemas que enfrentan las naciones en los ámbitos social, político y principalmente económico. Según Alan Touraine, “no hay democracia que no sea representativa”, pero lastimosamente la crisis de representatividad se evidencia cuando se rompe ese vínculo entre el gobernante y los gobernados. La clase política debe dar respuestas: ¿Nos están representando bien?