Creyentes de la imagen de la Virgen en una roca activan la economía en Tufiño

virgen carchiTulcán.- “La mamita nos dio trabajo”, dice con absoluta seguridad Cristina Fraga. La mujer vive en La Concepción, junto a El Consuelo, en la parroquia Tufiño, en Tulcán. Cuando se enteró de la aparición de la imagen religiosa en una roca, bajó a observarla. Pero luego de la visita, decidió aprovechar la llegada de visitantes y obtener algún ingreso. Junto con otros habitantes improvisaron carpas en los terrenos que son camino para descender hasta donde está la roca.

Ofertan variedad de comida, frutas, café. Están también los comerciantes como Segundo Chuquizán, quien en un puesto junto a la carretera, vende veladoras. Afirma que por día llega a vender hasta 100 velas. “Desde que se nos apareció la Virgen hay trabajo, porque esto antes era muerto”, dice.

Transportistas. También los conductores de las camionetas que prestan servicio de Tulcán a Tufiño, se sienten beneficiados. Remigio Duque, chofer de la Cooperativa de camionetas Gonzalo Tufiño, dice que hace dos semanas la afluencia de visitantes es mayor, sobre todo los fines de semana. Normalmente, las 28 unidades hacían tres turnos, pero ahora hay más carreras, pues el pasaje hasta El Consuelo cuesta un dólar y son cientos los viajeros que quieren llegar. Ayer, pese al prolongado aguacero que cayó en Tulcán, la gente no dejaba de llegar. El espeso lodo, el camino estrecho y en descenso, no eran impedimento para que los creyentes entren y salgan dejando ofrendas.

Visitantes. Desde el pasado 12 de febrero, fecha de la supuesta aparición hasta ayer, se han realizado varias adecuaciones en el sitio. Edison Malte, quien está cuidando el sector junto con otros comuneros, cuenta que entre

600 y 700 fieles llegan por día a visitar a la imagen. “Vienen desde Colombia, Pasto, Chiles, Cumbal, Panán,”. Los vecinos se organizaron para colocar una carpa, hacer un cerco para que la gente pueda observar mejor, e incluso un sitio para las veladoras. Para Edison, este hecho religioso, acrecenta la fe. “Ella (La Virgen) quiere darnos un mensaje de unión y confraternidad entre todos, ecuatorianos y colombianos”, asegura. También Rosa Elena Tupe, llegó desde Panán, en Colombia. Hizo la travesía a pie con su familia.

La masiva llegada de visitantes se convirtió en una oportunidad para que los moradores instalen pequeños puestos de comida y obtengan un ingreso económico. Cristina Fraga, una de las vendedoras, cuenta que en asamblea comunitaria los dueños de los predios por donde se cruza para llegar a la roca con la imagen, dieron permiso para que quienes lo deseen instalen sus puestos. Asegura que no les cobran nada.