Creando oportunidades (I)

juan-carlos-intriagoLas elecciones, consideradas como un acto de ejercicio de la democracia,  permiten a una comunidad dirimir la lucha por el poder, y decidir entre diferentes opciones de gobierno mediante un procedimiento abierto, incluyente y equitativo.

Abierto, porque los contendientes deben dar a conocer sus propuestas y están sujetos al escrutinio de la opinión pública, aplicando el ejercicio del derecho al sufragio pasivo, esto es el derecho a candidatizarse por un cargo de elección popular; incluyente, porque permite que participen todos los ciudadanos y ciudadanas, los cuales deben tener garantizada su libertad de elección con el ejercicio del derecho al voto por parte de la propia ciudadanía; y, equitativo, porque tanto los candidatos y candidatas en el ejercicio de su derecho a ser elegidos, la administración electoral como organizadora de los procesos electoral y la ciudadanía como electores  deben conducir sus actividades de manera imparcial en el ámbito de sus competencias y roles, evitando  el favorecimiento parcial a grupos  particulares, propendiendo siempre a una equitativa  distribución de recursos entre los contendientes, lo que se verá reflejado en una competencia política efectiva.
La ciudadanía, al acudir a las urnas, ejerce el derecho manifestado como poder de elegir a sus gobernantes y de cambiarlos, si es que no está satisfecho con su desempeño. Esto es importante porque de su elección depende el rumbo que tomará el país y las acciones concretas que se llevarán a cabo en su ciudad, cantón, parroquia o comunidad, las cuales influyen de manera determinante en la calidad de vida de  las familias y los individuos.
Es trascendental  promover el derecho y el poder del  voto, dando a conocer su significado y características, su utilidad y valor como instrumento político de elección o cambio, más allá del hecho de dar cumplimiento a un deber.
Los niveles de ausentismo en el Ecuador (29% en el año 2004, hasta un 22% en el año  2011), mostró al Consejo Nacional  Electoral la importancia de  doblar  esfuerzos para  cumplir con nuestro deber Constitucional de organizar y vigilar las elecciones en el país, pero además, comprometernos con la democracia ecuatoriana, el fortalecimiento del sistema de organizaciones políticas  y el sistema electoral, como tal.

Juan Carlos Intriago
ESPECIAL PARA “EL NORTE”