Corrupción y justificaciones

Más parece que estamos en una especie de juego del gato y el ratón. La corrupción tiene bemoles. Se habla de persecución política, unos se victimizan, otros que pueden huyen y, algunos enfrentan a la justicia que hace los esfuerzos por sobreponerse ante la opinión pública de ser ineficiente y también corrupta. En el año 2019, Transparencia Internacional ubicó al país con un puntaje de apenas 38 sobre 100, ubicándose como un país muy corrupto y, de acuerdo con el último informe del Barómetro de las Américas, está entre los países con más altos niveles de victimización por corrupción del Continente. Lo grave es que se considera uno de los que muestran mayores niveles de tolerancia hacia la corrupción, encontrándose, que quienes han sido sus víctimas tienen más probabilidades de justificar el pago de sobornos que quienes no lo han sido. El país necesita recuperar su imagen, pero para ello hay que desechar lo podrido.