Corrupción endémica

Recientes estudios sobre la corrupción en la región latinoamericana -que los difundió la agencia EFE-, que aparece en promedio con un puntaje de 32 puntos sobre 100 en el Indice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional (IPC), señalan que América Latina siempre ha padecido, salvo las honrosas excepciones de Uruguay, Chile y Costa Rica, de una corrupción endémica. No estamos frente a un fenómeno episódico, sino a un problema de carácter histórico, estructural y sistémico. Ello significa que no se podrá erradicar la corrupción con soluciones coyunturales. A este esfuerzo, que pasa por reorganizar profundamente el Estado, hay que agregarle el no poco significativo reto de cambiar una cultura que se ha vuelto tolerante con la corrupción, asumiéndola como parte de la vida cotidiana, y como un mecanismo de movilidad y ascenso social, cuando no un medio de subsistencia, sobre todo entre los más pobres.