Control al consumo de argentinos

PAG 16 FOTO 1 copiaBUENOS AIRES. El Gobierno ha convertido al Fisco en un “Gran Hermano” que controla desde los gastos de la compra de los consumidores hasta sus planes de vacaciones.

Desdolarizar. En su afán por aumentar la recaudación y “desdolarizar” la economía, el Gobierno de Cristina Fernández reforzó el papel de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP),  que recauda impuestos.
A las restricciones conocidas como “cepo al dólar”, se han sumado el control de las facturas de servicios o la lista de la compra.
El “cepo al dólar”, que comenzó como una fórmula para reducir la fuga de divisas, se fue endureciendo hasta el punto de que sólo los argentinos que puedan demostrar que viajarán al exterior pueden comprar divísas.
A partir del lunes, los viajeros no conseguirán dólares sino la moneda del país de destino, con un máximo diarios de $70.
Las restricciones al dólar se han traducido ya en una caída de las ventas de inmuebles, una actividad “dolarizada” en Argentina, mientras el dólar alcanza en el mercado negro un valor del 40% del precio oficial.
Pero el control se extiende hasta alcanzar los detalles domésticos.
El Gobierno ha puesto sus ojos en los “grandes consumidores” de servicios, como la electricidad o el teléfono, y la AFIP vigilará a los usuarios que paguen más de 1.000 pesos (unos 225 dólares) en sus facturas o en sus compras del supermercado.
La cifra es fácilmente alcanzable por una familia de cuatro miembros en un país con una inflación del 25%, según cálculos independientes que el Gobierno se niega a reconocer.