Contraproducente

Ramiro BucheliEs contraproducente, desacertado, equivocado, ilógico y sobre todo, abusivo, más allá del discurso que repite la propaganda, constatar que el verso nada tiene que ver con la realidad.
La postura gubernamental es clarísima y busca ventaja.
El afán desmedido de protagonismo y el deseo permanente de patentar la necesidad de rendir culto a una sola persona hace que practiquen de forma consciente un formato previamente diseñado que hasta el momento les ha generado frutos.

El mensaje va dirigido a un conglomerado respetable en número que lamentablemente se adhiere por que en las dádivas encuentra ventaja, es una base electoral firme más que necesaria para calmar la angustia que representa que los resultados que esperan no coincidan con la realidad futura.

Sucedió hace poco, las cifras del último proceso electoral lo demuestran. Opinaban a viva voz y a través de todos los medios que arrasarían, aconteció lo contrario.

Con miedo, consternación, pánico, pavor y sobre todo terror, encaminan desde siempre la conducta contraria a toda norma que dictamina limitar a la gente con capacidad de razonamiento que mantiene una distancia crítica con el Gobierno o que ha denunciado actos de corrupción, con el objeto de anularlos y de esa manera sacar provecho por que la libertad de expresión ahora está bajo ataque.

Quieren hacer creer  que quien reclama y opina diferente a ellos es un delincuente, un bandido o un malhechor, lo hacen con saña, rencor y extremo odio.

Utilizan las leyes y otros cuerpos legales para poner trabas al periodismo.
El Código Penal, El Código de la Democracia y  la pretendida Ley de Medios  entre algunas opciones, utilizan una sola vía que conduce a  frenar el debate democrático que es la razón de que la política este vigente.

Mientras, no existe limitación, restricción, control  o  impedimento para que las llamadas cadenas sabatinas y la propaganda oficial  se amplíe,  multiplique,  repita,  aumente,  dilate,  reproduzca y transcriba, el monólogo se amplifica. Un gobierno en campaña sin límites y un pueblo amordazado.  

Ramiro Bucheli Proaño
rbucheli1@hotmail.com