Consuelo Terán: Si no hay armonía no se progresa

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IBARRA. La educación, la cultura y la política han sido parte de la vida de Consuelo Terán de Suárez, una mujer que junto a su hermana Cecilia inmortalizó el nombre de su madre, Lidia Sevilla León, en una institución educativa y que desde hace medio siglo fundó el grupo de danza Ñucanchi Llacta.

 

¿Cómo la mujer ha ganado espacios en el campo laboral?

La vida tiene sus procesos, dentro de los que está la equidad de género. Hace décadas no había muchas oportunidades.

 

¿Cómo nació la idea de eternizar el nombre de su madre?

Mi madre fue una mujer admirable, hermosa. Fue de origen humilde. Tuvo una beca Eloy Alfaro en el Colegio Manuela Cañizares, de ahí su relación con Ana Luisa Leoro y otras normalistas. Fue seleccionada bolivariana de básquet. Todo fue creciendo poco a poco. Le rendimos homenaje con la institución que funcionó en varios lugares.

 

Casi medio siglo de creación del grupo Ñucanchi Llacta ¿Qué le ha dado a Ibarra?

Es un proyecto de vida, de amor a nuestra tierra y a nuestro pueblo. Preparé unas danzas en el colegio Daniel Reyes. Mi padre, que vivía Colombia, las miró y dijo esto es una maravilla. El grupo viajó a ese país y fue un verdadero éxito. Empezamos a revisar nombres y elegimos Ñucanchi Llacta que significa Nuestra Tierra. Al comienzo fue difícil, pero pese a las dificultades hubo mucha alegría.

 

¿Cuáles son los principales logros de Ñucanchi Llacta?

Como grupo, representar al país con dignidad. En Colombia nos dijo un embajador: ustedes son los verdaderos embajadores de la cultura. Viajar por todo el continente americano, ir a Estados Unidos, ser tratados bien…

 

¿Por qué eligieron el baile de la cultura indígena?

Yo soy muy respetuosa. He querido conservar la identidad del pueblo. También tenemos ropa de la colonia, del mestizaje. Realizamos una investigación bibliográfica, de campo y conjugamos todo ello para que el grupo tenga el renombre que lo ha tenido, como proyección folclórica.

 

¿Qué hace falta para que la cultura no muera en Ibarra?

Deben incentivarse diferentes festivales. Tenemos sitios tradicionales que son íconos de la naturaleza para atraer el turismo. Desarrollar proyectos de gestores culturales.

 

¿Cómo hacer que el ciudadano se una a la cultura?

La ciudad de Ibarra es una ciudad de paso, debe existir promoción cultural. Ibarra debe convertirse en un destino turístico. La ciudad es hermosa pero los fines de semana está desolada. Todo se concentra en el parque Ciudad Blanca. Quisiera hacer un pedido a las autoridades para que en las fiestas no esté desolada. Falta mucho por hacer.

 

Durante 45 años estuvo casada con Segundo Darío Suárez ¿Cómo hizo para superar la ausencia de su esposo?

Para nosotros fue muy difícil, especialmente mantener la herencia y tradición de Rosalía Suárez. Dicen que el tiempo todo lo cura, pero si hay heridas grandes que no lo hace, como la ausencia de él. Nos repartimos las obligaciones entre toda la familia y continuamos adelante, porque la vida sigue.

 

¿Cómo han hecho que la tradición de Rosalía Suárez perdure desde 1890?

La herencia ha venido de generación en generación. Hay que mantener la calidad del helado. Costa Rica, Inglaterra Brasil, Colombia son algunos países en los que se ha promocionado.

 

¿Cómo fomentar que el turista se sume a la tradición?

El fomentar el turismo tienen a cargo las autoridades y falta mucho por hacer. La heladería se ha mantenido y es un lugar de turismo. Hace falta información turística. Hace falta la promoción.

 

¿Qué falta desde el Municipio para que las autoridades impulsen el turismo en Ibarra?

Se debe tener buenos asesores, gente que sea entendida en la materia. Como una crítica constructiva, pienso que con buenos recursos se debe planificar. Con todo ello se convertiría Ibarra en un destino turístico. Con un buen asesoramiento se pueden conseguir buenos resultados.

 

Luego de ser concejala de Ibarra ¿Se decepcionó de la política?

Me he sentido muy a gusto sirviendo a la ciudad. He salido con las manos limpias. Es bueno no quedar con resentimientos. Hay que saber perdonar. La política es ingrata. Hubo algunos momentos desagradables de que a uno le pueden inculpar de cosas que no se ha cometido. He servido a la ciudad, he sido una buena anfitriona porque he sabido recibir a la gente. No he estado involucrada en escándalos.

 

Su frase:

“Tengo que dar gracias a Dios por la salud. En la política no hay que ser oportunistas. Ante todo lo más importante es actuar con ética y trabajar por el pueblo”