Confundieron los cadáveres de dos mujeres, uno de ellos era extranjero

El 13 de abril fue un día difícil para los familiares de Martha Liliana Santellán, de 33 años de edad. En medio de la pobreza y preocupación se enteraron que la mujer falleció a causa de coronavirus y ahí inició la aventura por recoger el dinero para poder darle sepultura. La pobreza en la que vivía la mujer en el sector de Miravalle, era evidente, la mayoría del tiempo pasaba en las calles buscando materiales para reciclar, venderlos y así ganarse algunas monedas.

Historia
La noticia de su muerte fue comunicada a un primo, para que se avise a los familiares más cercanos. Enseguida, junto con algunos vecinos, se pusieron en marcha para poder retirar el cuerpo de la morgue y hacer los trámites correspondientes. Uno de sus allegados contó que vieron el cadáver totalmente cubierto con plástico, y que no permitieron que exista un reconocimiento, por el alto riesgo que podía existir de que se contagien del virus.

Luego de que obtuvieron la partida de defunción, el cuerpo sin vida fue trasladado hasta el cementerio municipal San Miguel de Ibarra, en donde fue sepultado por funcionarios públicos en ausencia de sus familiares. Sin embargo dos días más tarde recibieron una noticia insólita y alarmante, propia de una película.

Los hechos
El 15 de abril, cuando iban a practicar otra autopsia en la morgue del hospital San Vicente de Paúl, descubrieron, dentro de una frigorífico, el cuerpo sin vida de una mujer, que estaba embalado con una funda color azul. La médico legista abrió la funda y encontró un documento que certificaba que dicho cuerpo pertenecía a Martha Liliana y que la ropa que vestía la mujer, no coincidía con la vestimenta que usaba el cadáver que buscaban, que era de una ciudadana que murió atropellada en Otavalo.

Los familiares de Martha Liliana recibieron la noticia y no tenían idea de a quién enterraron. Recuerdan que adquirieron un féretro café para la mujer, pero ahí enterraron a una extranjera con características físicas y contextura muy distinta a las de su familiar. A pesar de su humildad no creyeron justo lo que pasó e hicieron público el hecho. Los vecinos del barrio se comunicaron con la alcaldesa, Andrea Scacco y ella les informó que el cuerpo de Martha fue sacado de la morgue nuevamente y enterrado en el cementerio municipal, además adjuntó fotos del sepelio y las envío por Whatsapp, pero los familiares tienen el temor de si se cometió otra equivocación.

SEGUNDO CASO

Solange Eliana Ortiz, de 35 años de edad, era una viajante chilena que recorría varios países de Latinoamérica, los últimos que visitó fue Perú y Ecuador. Hace aproximadamente seis meses llegó a nuestro país y, se radicó en Otavalo, vivía en una casa de acogida de migrantes ‘mochileros’, de donde no volvió a salir luego de iniciar la emergencia sanitaria. Sin embargo, el último 8 de abril, su cadáver fue encontrado a un costado de la vía, en la Panamericana Norte, en el sector de la parroquia Eugenio Espejo.

Conocieron el hecho
Dos días después de su muerte el reporte fue publicado en Diario EL NORTE y los familiares y amigos de ‘Sol’, como la llamaban de cariño, se enteraron de la noticia. Ellos conocieron que la mujer se encontraba acompañada de varias personas la noche de su muerte, sin embargo ninguno de ellos dice haber presenciado el atropellamiento. El cuerpo sin vida fue ingresado a la morgue del hospital San Vicente de Paúl en Ibarra.

Los allegados de Solange se comunicaron con el Consulado de Chile que inicien la investigación, ya que creen que se trató de un homicidio, porque no se indagó el tema y tampoco se buscó a las personas que estaban con ella.

Trámite realizado
Cuando el Consulado empezó el trámite, se ordenó la práctica de la autopsia de Sol el 13 de abril. Al llegar a la morgue, a las 12:45, la médico forense abrió el frigorífico y sacó el único cadáver que encontró, el de una mujer que había fallecido por coronavirus y la vestimenta que portaba no coincidía, en lo absoluto, con la que llevaba puesta la extranjera cuando falleció. Enseguida la profesional a cargo de realizar la necropsia informó el hecho a la médico legista de la Fiscalía, y luego se descubrió que el cuerpo de Sol fue entregado a desconocidos.
Daniel Rodríguez, mejor amigo de Sol, se apersonó del trámite y de buscar una explicación de lo sucedido. Él mencionó que exigen justicia, no sólo porque dudan de que el hecho no se tratara de un atropello, sino por el error imperdonable que cometieron al enterrarla sin la autorización de sus familiares.
El chileno informó que luego de cerciorarse de la equivocación, se ordenó la exhumación del cuerpo de la mujer que estaba enterrada en el lote 3 y manzana 13, del cementerio municipal San Miguel de Ibarra. Una vez sacado el cuerpo fue llevado al Centro de Criminalística y Ciencias Forenses de Quito, ya que las autoridades consulares solicitaron una nueva autopsia.