Con sacrificio dos damas educaron a figuras de Liga de Quito

Ibarra. Margarita Obando y Martha Mestanza no se conoce pero están unidas por la misma institución. Liga Deportiva Universitaria de Quito.

La primera dama es la madre de Édison Vega mientras la segunda, la abuelita de Kevin Minda. Las dos mujeres han sido los pilares fundamentales para el éxito de su hijo y nieto respectivamente.

Las dos mujeres vivirán este domingo 16 de diciembre un día especial. La final del torneo ecuatoriano de fútbol. Liga enfrenta a Emelec con una leve ventaja. Un empate 0-0 les dará una nueva estrella al cuadro albo. “Vamos a estar apoyando a mi hijo, sabemos que es un partido difícil pero saldremos campeones”, destaca Margarita Obando.

Vega-Obando. Édison se ha convertido en una de las figuras del cuadro universitario. Su regularidad durante todo el año, le han permitido ganarse un puesto en el once abridor. Además es uno de los capitanes del equipo.

La cinta de capitán la heredó del delantero argentino Hernán Barcos, el histórico goleador de los albos. No asumía una responsabilidad semejante desde el 2014, cuando le tocó ser líder en el camerino y en la cancha del conflictivo Deportivo Quito. También fue capitán del Imbabura SC donde logró el ascenso a la serie A en la temporada 2005. Su liderazgo también le permitieron capitanear clubes como el Ibarra FC en el fútbol de la Segunda Categoría de Imbabura donde debutó profesionalmente y en su amado equipo ‘La Basílica’, del fútbol barrial de la Liga San Miguel de Ibarra.

Minda-Ruales. Paciencia y sacrificio definen la trayectoria de Kevin. El joven defensor se ha convertido en la revelación de los universitarios. Aunque solo ha jugado cuatro partidos desde su debut ante El Nacional, sus buenas actuaciones lo tienen como protagonista en el rol titular.

Minda quien fue mundialista con la selección ecuatoriana Sub 17 y 20, tiene a su familia vibrando de emoción. Su abuela Martha, es la que más disfruta de las actuaciones de su nieto. “Me hizo llorar de la emoción el día que debutó. Es algo muy bonito, estamos contentos y seguros que seremos campeones”, expresó con lágrimas en los ojos.

Para saborear las mieles de la felicidad Kevin le tocó sufrir. Desde su vinculación a Liga cuando llegó a probarse hasta la adaptación a Quito. El jugador quien fue un efectivo delantero durante su época estudiantil, sabe que detrás de todo éxito está un sacrificio, por eso está concentrado y espera dar hoy su primera vuelta olímpica a nivel profesional.

Marthita recuerda que su hijo siempre fue un goleador y mientras ojea las portadas de Puro Ñeque, de diario EL NORTE, recuerda como los fotógrafos le sacaban, desde pequeño, “unas lindas fotos” en todas las páginas del diario.