Con llanto, Guardiola se despide del Bayern como campeón de Alemania

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BERLÍN. El Bayern Múnich le dio este sábado 21 de mayo de 2016 un título de despedida a Pep Guardiola al ganar la Copa de Alemania en la definición por penaltis que concluyó 4-3 para los bávaros tras un 0-0 en el tiempo reglamentario y en la prórroga.

Hubo que esperar el último penalti, marcado por el brasileño Douglas Costa, para que el Bayern pudiera celebrar pese a haber dominado el partido.

En todo caso, Guardiola gana su último título con el Bayern como ganó el primero -la Supercopa europea contra el Chelsea-, en la definición por penaltis. De algún modo, el círculo se cierra.

Las alineaciones que presentaron los dos entrenadores fueron como una especie de declaración de intenciones por lo que se vio después a lo largo de la primera parte.

Del lado del Bayern, Pep Guardiola -que dirigió su último partido como técnico del club bávaro- apostó por Thiago Alcántara y Arturo Vidal en el centro del campo, sacrificando a Xabi Alonso.

La idea era controlar el partido, hacer circular la pelota para abrirle espacios a Douglas Costa y Franck Ribery por las bandas y Robert Lewandowski y Thomas Müller por el centro.

Del lado del Dortmund, Thomas Tuchel sacrificó al japonés Shinji Kagawa y prefirió a Sven Bender que le daba más marca en el centro del campo.

En el comienzo ambos ensayaron la presión alta pero el Dortmund parecía consciente de que el Bayern no le iba a dejar mucho la pelota y por ello, cuando la tuvo, buscó llegar al área contraria con algunos contragolpes peligrosos comandados por Marco Reus y Pierre Emerick Aumabeyang.

El Bayern, mientras tanto, tocaba y tocaba y a medida que pasaron los minutos logró que el partido se jugará cada vez en la mitad del Dortmund, aunque las llegadas claras brillaban por su ausencia.

A lo largo de la primera parte, el Bayern tuvo dos ocasiones. Un cabezazo de Müller en el minuto 22 que pasó por encima del larguero tras un saque de esquina y un remate de Costa en el 32 desde fuera del área que el meta Roman Bürki tuvo que despejar con los puños.

Hubo otras aproximaciones al área que fueron peligrosas, sobre todo a través de Ribery, pero que no llegaron al remate.