Con la ley se construye o se destruye

myriam valdiviesoContrariamente a la naturaleza garantista de nuestra  Constitución de la República, la Asamblea gobiernista  acaba de aprobar el Código Integral  Penal, un cuerpo jurídico que ha merecido tantas calificaciones por su desproporción y sesgo punitivo; entre ellas la merecida frase  de “Populismo Penal” dicha por algunos analistas, al referirse al hecho de que  la cárcel y el aumento de las penas no van  a resolver los problemas delincuenciales en un país que requiere soluciones estructurales creativas  y de profunda visión social.

El hecho es que a los ecuatorianos se  les ha vendido la idea de que un código de esta envergadura va a proporcionarle seguridad, bienestar, buen vivir. Cárcel por todo lo que el poder considera atentatorio a su mandar, cárcel para los que investiguen y desarrollen un periodismo que desenmascare y fiscalice al poder, cárcel para los que protesten contra el poder omnímodo de un gobierno, cárcel  para los que piensen  diferente y hagan público su sentir en las calles, cárcel para los que objetando al régimen sean acusados de terroristas; pero irónicamente se tornan condescendientes  con delitos como el peculado, el secuestro, la estafa, el abigeato, pues a  todos estos delitos se disminuyen  las penas,  y  máximo tendrán de dos a  cinco años de cárcel;  y si a esto  le aplicamos el dos por uno, bienvenidos sean  los delincuentes que pasarán rozando las cárceles, y para colmo de males se otorga discrecionalidad a los fiscales para que les acusen o no, cuánta  protección ¿verdad? Da la impresión de volver a  la época monárquica, en la que el rey era el representante de Dios en la tierra y decidía  sobre el bien y el mal; pues  en el Ecuador del siglo XXI sucede que según el Art. 74  del Código,  se otorga  al primer mandatario tanto poder al punto de que será el único   que  conferirá  indultos, rebajas, conmutación de penas,  facultades  que le corresponden  a la Función Legislativa de un Estado. El país no dimensiona  la gravedad de este Código, que forma parte de un diseño de estado  vertical en el que durante siete años se han ido estructurando varios cuerpos legales que se entrelazan  con la visión de un estado policíaco. Lo cierto es que no podemos hablar de un Ecuador donde la democracia sea la esencia de la dinámica social.

 

Myriam Valdivieso Cox
mival63@yahoo.com