Con la donación de pelucas Fundación alegra la vida de pacientes con cáncer y alopecia (VIDEO)

vickyokQUITO. ¿Mamá, cuándo me va a crecer el pelo? Es la pregunta que Victoria, de seis años, le hace casi siempre a su madre Ana María Guerrero.  A los cinco años  le detectaron alopecia, lo que generó que perdiera todo su cabello. La enfermedad se origina por factores emocionales, deficiencia de algún tipo de vitamina y puede ser generada por la quimioterapia durante el tratamiento del cáncer o por una deficiencia en el sistema inmunológico.


En el caso de Victoria aún no se determina cuál es el origen de la alopecia que padece.
Ana María Guerrero detalla que la alopecia empieza como areata, que consiste en la pérdida del cabello, por partes, hasta que se forman círculos en la cabeza.
Luego se desarrolla una alopecia total, cuando la persona pierde todo su cabello y la alopecia universal que se refleja cuando, además de todo el cabello, la paciente va perdiendo los vellos del cuerpo, así como las cejas y pestañas.
Victoria se encuentra en tratamiento, aunque ha sido muy difícil encontrar médicos inmunólogos en el país para tratar su enfermedad que, hasta el momento, no tiene cura.
Ana María se quiebra y no puede detener las lágrimas.
 “Para nosotros como papás ha sido muy duro ver que nuestra hija pierda el cabello, pero hemos salido adelante”.
 Pero la fortaleza de Victoria es un estímulo para Ana María y su pareja Carlos Nerea. “Dando gracias a Dios la alopecia no causa dolor a Vicky ni reacciones como fiebre. Nosotros hemos tratado de que ella lleve una vida normal”.
En el trajinar de la búsqueda del origen de la enfermedad, así como de especialistas, Ana María era testigo de cómo solo le quedaban mechones de cabello a Victoria.
“Hemos sufrido discriminación y mucha imprudencia de las personas, que también tienden a ser curiosas, a veces malas. Los niños en la escuela le tocaban la cabeza, le sacaban el gorro…”.
Ana María pensó en la posibilidad de comprar una peluca a su hija.
Cuando averiguó el precio  de una peluca con cabello natural en una sala de belleza le dijeron de 250 a 300 dólares.
 Este valor no lo podían cubrir especialmente por el costo del tratamiento de su hija, que varía entre los 70 y 150 dólares mensuales.
Ana María envió un mensaje a la Fundación Dibuja Una Sonrisa en el que comentó sobre la enfermedad de Vicky. Buscó ayuda.
Venía lo más duro, cortar lo poco que quedaba del cabello de Vicky.
La Fundación se contactó con Ana María. Sus integrantes realizaron un trabajo emocional con la pequeña.
“Les hacen sentir el menor impacto en la pérdida del cabello”, recuerda la madre.
El año pasado, Victoria tuvo un día de fiesta  desde las 09:00 hasta las 17:00….
“Al final le raparon”, ahí Vicky empezó a llorar y el llanto siguió  durante una semana. Se sintió decaída y, a la semana siguiente, recibió una peluca elaborada en Dibuja Una Sonrisa, en septiembre del año pasado.
La niña combina el uso de la peluca con gorras oncológica o simplemente prefiere no usarla, como ella se sienta bien y segura.
En casa, la persona que la cuida también le brinda un soporte psicológico.
“Tu risa es mi felicidad”, es el eslogan de la Fundación Dibuja Una sonrisa que cumple el propósito de alegrar la vida de niños, niñas, adolescentes y adultos que sufren enfermedades como alopecia y cáncer.  
Karen tiene 15 años y le detectaron cáncer de mama, cuenta Doris Torres mientras elabora la peluca que pronto recibirá la adolescente.
Martín Morales realiza otra peluca para una niña de cinco años que tiene leucemia.
Amy Lemos tenía tres años cuando recibió su peluca, ahora tiene siete y la Fundación la acompañó en el proceso de cambio.
Este año recibirá su última quimioterapia para vencer el cáncer a la sangre.
Emilia pidió una peluca rubia. Tenía ocho años cuando la recibió. La Fundación dibujó una sonrisa en su rostro, que el cáncer de pulmón no borró hasta el último día de su vida. Emilia, cuando murió, también se fue puesta su peluca.
Los voluntarios de la  Fundación llegan a todas las ciudades con su ayuda en medio de alegría y fiesta.
“Dibujarles aunque sea un ratito esa sonrisa, que la tengan en el corazón es lo que más vale la pena. No importa la condición social, eso no lo vemos”, dice Shantal Sandoval, voluntaria de la Fundación.
Vicky, Karen, Amy y Emilia forman parte de las más de 450 personas de Puyo, Cuenca, Ibarra, Quito, Guayaquil, entre otras ciudades que se beneficiaron desde 2012 con las pelucas elaboradas por Dibuja Una Sonrisa.
“No es el afán de solo entregar las pelucas, además se trabaja la parte psicoemocional del paciente y el donador también participa y vive esa experiencia”, afirma Shantal.

 

Dibuja una sonrisa existe hace cinco años y desde hace tres se convirtió en Fundación.
Javier Sandoval es el director. Cortó su cabello largo para elaborar una peluca y donarla a una niña con cáncer.

 

Así inició la Fundación.
Shantal Sandoval, hermana de Javier, explica que la Fundación nació como un homenaje a su abuelita Blanca Guanopatín, mujer que murió con cáncer que afectó sus ganglios.
Es un homenaje de muchas familias, de donadores que sufrieron la pérdida de seres queridos a causa del cáncer.
“La enfermedad es muy dura tanto para el paciente y más para los familiares que lo rodean. El momento que nosotros podemos dibujar una sonrisa es lo que nos alienta”.


La Fundación es autosustentable, gracias a la donación de la gente solidaria se recaudan fondos para entregar las pelucas.
Cada una se elabora al gusto del paciente.
Shantal ya perdió la cuenta de las personas que donaron cabello para la elaboración de pelucas.
Dice que son miles de hombres y mujeres solidarios del Ecuador y también recibieron donaciones desde México, Colombia, Brasil…
Y mientras la Fundación prepara su próximo show para dibujar más sonrisas en los niños, la pregunta que Victoria hizo a su madre aún está sin respuesta, pero la pequeña disfruta haciendo sus dibujos, es feliz jugando con Babalú en el parque.
Ya no llora por su cabello y seguirá con el apoyo de la Fundación. Ana María espera que su hija crezca en una sociedad en la que se logre el respeto y se evite la discriminación que causa heridas en el alma más que en el cuerpo.

Cómo ayudar

En Ibarra la peluquería Cosmopolitan, ubicada junto a Laguna Mall, es uno de los puntos oficiales en el que el donante puede cortar su cabello y desde ahí se envía a la Fundación.
www.dibusonrisas.com es la página web en la que las personas que deseen ayudar deben llenar un formulario para contactarse con la Fundación. Está ubicada en Quito, en la calle Juan de Dios Martínez N34-261 y Federico Páez, en el lugar también se pueden realizar donaciones.
Quienes deseen ser padrinos de la organización también pueden realizar su aporte económico en la cuenta de ahorros 31210865 en el Banco de Guayaquil, a nombre de Fundación Dibuja Una Sonrisa.


 

Frases:

“Para mí es muy duro porque yo le vi perder su cabello largo. Espero que ella siga con la misma fortaleza para todo, que siga entusiasta y alegre. Ella es una fuente de inspiración para muchas personas…”: Ana  María Guerrero

“Invitamos a los donadores a que no solo queden como que donaron cabello sino que hagan un seguimiento de cómo está el paciente y sean parte de esta magia”: Shantal Sandoval