Comunidades de Otavalo quieren salvar El Lechero, un símbolo de amor andino

El 16 de enero del 2020, uno de los íconos turísticos ubicado en el llamado Rey Loma, cayó ante fuertes vientos. El Lechero es considerado un lugar sagrado por la cosmovisión andina, por tal motivo, buscan, no sólo, mejorar el área sino potenciar el turismo de todo el sector.

Desde el sitio se puede observar la laguna de San Pablo, el Taita Imbabura, las casitas de teja de Otavalo, e inclusive las alturas del Mojanda, Cotama, Quichinche y Yambiro, que a la vez son balcones vigías de la región del Valle del Amanecer.

El ícono de Imbabura y principalmente de la otavaleñidad, es un árbol venerado por los indígenas desde el tiempo del Reino de los Quitus y de los Caras.

La leyenda certifica que la cercanía del árbol hacia el lago San Pablo es la muestra del eterno amor que se tenían Nina Pacha y Huatalquí. Ahora la zona está rodeada de bosques de eucalipto y pino que se cree permanecerán hasta la eternidad.

Moradores de Pucará Alto son participantes constantes en las mingas comunitarias que han mantenido está zona cuidada y protegida.

Actividades y trabajos de limpieza, adecentamiento y mejoramiento del emblemático lechero, son acciones que las comunidades han cumplido gracias a la coordinación y unión de comuneros y el GAD Parroquial de Eugenio Espejo.

Este proyecto, junto a otros como la construcción de nuevas aulas en la Unidad Educativa Manuel J. Calle, adoquinamientos y cerramientos en el centro de salud nacen y se trabajan desde la comunidad, todas estas acciones buscan potenciar el turismo y al mismo tiempo, asegurar un desarrollo íntegro para todo el sector.