Comuneros crearon una camilla con palos y busos para trasladar a Ostin

Ibarra.- “Lloramos, gritamos de la emoción, toda la comunidad aplaudió a las personas que rescataron a Ostin, fue un momento inexplicable pero lleno de alegría”, manifestó un familiar de Ostin Chuquín, un niño de 10 años que desapareció la noche del jueves y fue rescatado por 13 habitantes en la comunidad La Cadena en la Esperanza.

Búsqueda incansable
Ostin tiene una discapacidad intelectual del 80% y el pasado jueves 13 de agosto salió con su madre a realizar tareas de cosechas cerca del río Tahuando, en el sector de La Esperanza. La Fiscalía General del Estado activó la Alerta Emilia desde el viernes.

Desde la noche que se extravió el menor, comuneros, familiares, Policía Nacional, Cuerpo de Bomberos de Ibarra, personal del Yaguachi han cooperado en la búsqueda. Se usó drones y también un helicóptero, pero no se tuvo ninguna alerta positiva.

“Policías, rescatistas, bomberos ya abandonaron la búsqueda la noche del sábado, nosotros como familia continuamos hasta el final”, dijo una familiar del niño quien decidió no identificarse. Además manifestó de igual manera que por parte de estas entidades no se cumplió con el protocolo necesario para ayudar a localizar a Ostin.

La mujer contó que desde la noche que desapareció el menor han permanecido en el sector, hasta decidieron dormir en el sitio para poder hallar alguna pista. Pasaron las noches con frío y lluvia sin el apoyo de más personas, así enfatiza el familiar.

Contó que Ostin al ver a sus familiares lo primero que hizo fue abrazarles, posteriormente le llevaron hacia un centro de salud en donde le estabilizaron e indicaron que se encuentra estable.

Paúl Granizo, es un habitante del sector que tomó la posta de la búsqueda ayer en la mañana junto a 12 comuneros más. Con las indicaciones de Granizo emprendieron su camino.

“Conozco el camino desde hace 30 años, tomamos una ruta donde no habían ido las entidades, la maleza estaba bien espesa, pero pudimos encontrar la ruta que nos llevó hasta el menor”, contó Granizo.

Dijo que el niño permanecía entre los matorrales y las espinas, aseguró que estaba muy espantado y tenía en sus manos un zapato y una media.
Al momento de verle al menor, Paúl gritó de la felicidad porque el niño estaba con vida.

Para llevarle al menor hasta donde sus familiares, los rescatistas con la ayuda de dos palos que encontraron y busos se logró crear una camilla para poder trasladarle y ponerle en buen recaudo.