Cómo superar la muerte de un ser

Lidia, perdió a su padre hace nueve meses y aún no ha logrado superar el dolor de la muerte que fue por causa natural.
Cuando perdemos a un ser querido quizás no sabemos muy bien qué decir o qué hacer o cuáles serán nuestras reacciones. Por ello, debemos aprender el proceso de la muerte. Todo tiene su tiempo, su camino por recorrer y aquí empieza otro, el del duelo.
Según Cecilia Benavides, psicóloga clínica, dice que en el proceso de duelo se dan unos sentimientos de tanta intensidad que puede llegar a convertirse en un estado de ánimo preocupante, si no se cuenta con el apoyo adecuado.
El duelo ocurre como consecuencia de una pérdida importante, de una persona que se tiene, que se quiere y que se necesita. En este momento, la persona debe contar con el apoyo del entorno, de familiares, amigos y conocidos, para llegar a superarlo, afirma.
 Cada año, miles de personas experimentan la pérdida de un ser querido. La mayoría son capaces por sí mismas de afrontar ese sufrimiento asociado a su duelo. Pero hay personas que acaba sufriendo un duelo complicado con trastornos de salud, de conducta, cognitivos y afectivos.

ETAPAS DEL DUELO
No hay un formato específico para llevar el duelo, cuenta la psicológa.
El duelo pasa por varias etapas, que cada uno afronta y sigue de acuerdo con su capacidad de aceptar la pérdida de ese ser querido. Al principio, cuesta aceptar la realidad, por lo que hay que distraerse, comenta.
La persona pasa por emociones tales como furia, culpabilidad, llegando a la desolación, de las fases más complicadas, pues es donde se afronta definitivamente la pérdida. La persona debe expresar el dolor.
La idea realmente es que el duelo no la destruya, añade Benavides. Es necesario contar con la ayuda de un profesional, porque al principio, cuesta aceptar la realidad.
Todo proceso de duelo lleva consigo sentimientos de dolor, desgarro, tristeza… No obstante, cada duelo es diferente dependiendo de las circunstancias y de la propia persona que lo afronta. «Yo he conocido a personas que se han llevado dos años llorando todos los días por la muerte de un ser querido, por la ausencia», comenta Cecilia Benavides, psicológa clínica y psicoterapeutica.