Comer en Navidad

Comer en Navidad puede ser la fuente de las más apreciadas vivencias de la vida familiar para unos y también de las grandes frustraciones para aquellos, que en las ciudades, ven desfilar ante sus ojos los pasteles y las más deliciosas viandas que nunca podrán alcanzar. Por eso debemos planificar lo que vamos a servirnos, no solo por los efectos negativos que pueden tener sobre nuestra salud, sino también por lo que pueden perjudicar al ambiente del planeta. Más de la mitad de la comida que se prepara en las fiestas de fin de año se desperdicia y van a parar a la larga a un mar ya excesivamente contaminado.

Hay muchísima gente que ni siquiera sueña en una cena navideña, si planificamos la nuestra podemos pensar en invitar por ejemplo a las personas recicladoras del barrio, a los guardias que obligatoriamente cuidarán de nuestra seguridad en esas noches. Debe entonces ser una comida que compartamos con la familia y los invitados, programada para no producir ni malestar ni desperdicio.

Igual debemos hacer con las bebidas de las que siempre se abusa en estas fechas. Dejar el carro en casa y ocupar transporte público pues se sale tarde de las fiestas y no siempre en buenas condiciones para conducir. Se trata de disfrutar y no de que haya excesos de los cuales después podamos arrepentirnos. Además todos sabemos lo que se celebra y en ningún momento admite propasarse. Felices fiestas para todos y que puedan vivir una Navidad diferente.