Comer, dormir, ir al baño…

Soy profesor de Física y Matemáticas, y amante de la lectura. Al inicio de cada año lectivo, constato con decepción, que la mayoría de los jóvenes vuelven a las aulas sin haber leído ni un solo libro. Tampoco leen revistas o periódicos.

Cuando les regalo crucigramas, la mayoría de estudiantes tarda más de una hora en llenarlos, cuando deberían hacerlo en cinco minutos.

Ante este lúgubre panorama, trato de conmoverlos, preguntándoles: “¿Cómo viven sin leer libros, revistas y periódicos?”. Y para ver si les llega más profundamente el reclamo, les digo: “¡Qué fea esa rutina que llevan: comer, dormir, ir al baño!”.

Seguidamente, les recomiendo algunos libros que pueden conseguirlos fácilmente, como por ejemplo: “El ser excelente”, de Miguel Ángel Cornejo; “Las Catilinarias”, de Juan Montalvo; “El hombre mediocre”, de José Ingenieros; “El código Da Vinci”, de Dan Brown; “El mundo de Sofía”, de Jostein Gaarder; etc. Hace algunos años, los jóvenes se interesaban más por la lectura. Recuerdo que alguna vez, luego de contarles la trama del libro “La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile” -de García Márquez-, muchos de mis alumnos se interesaron tanto, que sacaron fotocopias del libro y lo leyeron.

Hoy, lamentablemente, la mayoría de jóvenes viven enajenados y embrutecidos por su adicción al teléfono celular; comer, dormir, ir al baño -y eso porque el cuerpo exige-, es su triste rutina.