Ciudadanos irrespetan los espacios públicos de Ibarra

Ibarra. A pesar que existe un control permanente y la ordenanza que prohíbe las ventas ambulantes específicamente fuera de las unidades educativas, la ciudad es un caos total al mediodía.

Antes de la salida de los estudiantes los comerciantes informales ya están listos para vender sus productos como cevichocho, papas fritas, dulces, helados, etc.

Marcelo Pozo, comisario municipal de Higiene, explicó que no se ha emitido ningún permiso de ventas afuera de las instituciones educativas.

Es decir, las personas que ofrecen sus productos no cuentan con un permiso y se convierten en vendedores informales o autónomos.

Sin embargo, indicó que se han realizado operativos articulando a otras carteras de Estado, “siempre estamos pendientes del aseo, del control y manipulación de alimentos”.

Conjuntamente con los Agentes de Control Municipal se han dedicado a hacer este tipo de controles con la finalidad de que todos tengan un carné de salud y estén aptos para manipular alimentos.

Control. Los vendedores están autorizados para el libre tránsito y no para que hagan puestos fijos.

“Lastimosamente la gente hace caso omiso, pero siempre tienen inconvenientes con nuestros agentes de control municipal”, dijo Pozo.

El funcionario mencionó que están trabajando con la Cámara de Comercio para la nueva ordenanza que regula el comercio en el cantón, la finalidad es incluir en este nuevo documento los locales comerciales, “hay disposición para reubicar o trasladar a estas personas en un espacio y puedan vender sus productos”.

Control. El desorden también se genera en el tráfico, justo cuando los estudiantes finalizan sus clases al mediodía, es lo que se vive a diario en ciertas unidades educativas como en la Sánchez y Cifuentes, que además de ubicarse más de 5 vendedores, también existe un descontrol en el tránsito vehicular.

El alcalde Álvaro Castillo es una entrevista en ENtv, mencionó que las ventas ambulantes son un problema generado por la pobreza. Sin embargo, dijo que las olas migratorias descuadran el proyecto de reubicar a los vendedores.