Cínicos, reporteros y lectores

ruben-darioLa primera fórmula, y la más eficaz, es que el periodista se base en “datos duros” (verificables, comprobables) y no en sus apreciaciones, percepciones o subjetividades. Si existe alguna manera de que el lector se sienta parte de lo que el periodista le cuenta es desarrollar una historia específica con personajes específicos en una situación específica.

No siempre es posible, porque habrá momentos en que la premura por informar un hecho que acaba de suceder obligará al redactor a enviar una nota que responda a las preguntas clave (qué, cuándo, dónde, cómo, quién), pero luego sí es posible dar mayor consistencia a la historia mediante una reportería minuciosa.

Por lo tanto, es necesario asumir que al periodista siempre le corresponderá  no solamente hacer la mejor reportería posible, sino contar los hechos desde adentro de la realidad que describe, mira, observa y hasta siente.

El reportero tiene el deber de acercarse con curiosidad y avidez hasta la gente común sobre la cual va a escribir y eso hará que los lectores se sientan parte del medio y asuman al periodista como uno más de ellos. Sin embargo, en ningún caso se debe conseguir la información presumiendo de su condición de periodista o usando mecanismos inmorales como grabar sin que el interlocutor lo sepa o conseguir datos pagando al informante, entre otros atentados a la ética.

Otra manera directa de llegar a los lectores es abordando los temas que a ellos les interesan, pero esto solamente es posible si el reportero camina las calles, recorre los pueblos, conoce el movimiento de la ciudad donde hace su trabajo. El reportero debe hacerse, de forma constante, la pregunta “¿de qué está hablando la gente?” y eso implica que sea muy observador, que aprenda a escuchar a las personas comunes, que sea muy curioso, que sepa hacer preguntas a la gente, que busque maneras de involucrarse en las cuestiones que no son parte de la agenda del poder ni del contrapoder políticos, sino de la cotidianidad.

Como decía el maestro polaco Riszard Kapuscinki en el año 2004, los cinco sentidos del periodista son: ir, ver, comprender, sentir, contar. Recordemos que el propio Kapuscinski fue quien acuñó la famosa frase “los cínicos no sirven para este oficio”. 

 

Por Rubén Darío Buitrón
      Tomado del blog:
      www.rubendariobuitron.wordpress.com