Choloflix, la alternativa criolla de Netflix, estrena película ecuatoriana

Quito (EFE).- El retorno hace nueve años del monolito ancestral San Biritute a su pueblo natal se recordará mañana, jueves, con el estreno de la película “Sacachún” en la plataforma digital de cine ecuatoriano Choloflix.

Al inicio de la cuarentena por el Covid-19, muchos cineastas ecuatorianos compartieron sus películas y los creadores Choloflix agruparon esos vínculos en una sola plataforma, con más de 450.000 visitas a la página web en menos de tres meses.

Gracias a ello, ahora se puede disfrutar de cine ecuatoriano desde cualquier parte del mundo al alcance de un clic.

Dirigida por Gabriel Páez Hernández e Isabel Rodas, “Sacachún” ganó el Premio del Público a mejor película Ecuatoriana en el séptimo Festival de Cine “La Orquídea” Cuenca-Ecuador y la Iguana Dorada al mejor documental ecuatoriano del Festival de cine de Guayaquil en 2019.

Formó parte de la selección oficial de la edición 40 del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana-Cuba, y del 59 Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias-Colombia.

Ha sido, asimismo, seleccionada para participar de los espacio de industria en el Docs for Sale, del prestigioso Festival Internacional de Cine Documental de Amsterdam-Holanda IDFA y de la videolibrería del Vision du Reel en Lyon-Suiza.

Formó parte de la selección oficial de la 18 edición del Festival Internacional de Cine Documental 18EDOC.

El film cuenta la historia de un pueblo de tierra árida en la que no llovió por décadas. “Entre remembranzas y con el aliento de la muerte resoplando cerca, sus habitantes recuerdan tiempos mejores”, reza un comunicado con la reseña del film.

Una época, el pueblo se truncó cuando, para evitar el paganismo, se llevaron del lugar la estatua de San Biritute, una imagen de forma fálica, procedente de culturas ancestrales a la que se sigue venerando en la localidad, indica.

A su retiro de Sacachún, la imagen fue exhibida en un museo de la ciudad costera de Guayaquil (suroeste),

Precedida de leyendas sobre presuntos beneficios para la fertilidad, para atraer las lluvias y la abundancia, la escultura, de la que nadie sabe a ciencia cierta el origen de su nombre, volvió en 2011 a Sacachún con escolta motorizada en medio de la algarabía de la gente, que durante medio siglo no dejó de tramitar su retorno.

La fe, el sincretismo religioso, la vida y la muerte, rondan en un documental con un final a prueba de escépticos.