Cereales milenarios de los Andes

zulema obandoEl chocho, la quinua y el amaranto, son granos de origen andino, que a pesar de ser considerados estratégicos para la soberanía  alimentaria de los pueblos, no son tan conocidos en los agricultores y consumidores ecuatorianos; su contenido de proteína,  grasa, carbohidratos, minerales, fibra, hierro, fósforo y zinc y  otros contenidos útiles como los antioxidantes, determinan su valor e importancia en la alimentación humana. 

El gobierno nacional, a través del INIAP, Instituto Nacional Autónomo de Investigaciones Agropecuarias, con su Programa Nacional de Leguminosas y Granos Andinos, desde hace aproximadamente cinco años viene impulsando la siembra y su consumo. En este mismo orden, a mediados del mes de julio se llevó a cabo  el IV Congreso Mundial de la Quinua y el I Simposio de Granos Andinos, con el fin de difundirlos y rescatarlos.
Pero conozcamos el origen de estos cereales, denominados “alimentos sagrados”. La quinoa (chenopodium quinoa), o “quinua”,  su cultivo data de 5000  a.C. y se considera alimento principal alrededor del 3000 a.C. Para el imperio inca era sagrado, siendo empleado también como jabón  y medicina. Actualmente es cultivado en varias zonas de Latinoamérica desde Perú, Bolivia hasta Ecuador, Chile, Colombia y Argentina. Se originó en las inmediaciones del lago Titicaca de Perú y Bolivia, se cultivó y utilizó en las civilizaciones prehispánicas, antes de la llegada por los españoles. De acuerdo al historiador José Villarroel Yanchapaxi, los indígenas  de la Cordillera de los Andes, desde Colombia hasta Bolivia, inclusive desde Norteamérica hasta Chile, lo consumían diariamente. Las muestras arqueológicas del amaranto, o Amaranthus cruentus, hallados en Tehuacán, Puebla, datan del año 4,000 a.C., indican su origen  en América Central y del Sur; la planta está ligada a la historia de las civilizaciones milenarias que  poblaron el continente americano: mayas, aztecas e incas, se registra su empleo incluso en ceremoniales. El gobierno deberá fortalecer estos programas, a fin de incorporar a la dieta regular estos alimentos autóctonos, con propiedades nutricionales de la cultura gastronómica ancestral.

 

Zulema Obando
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