Cecilia Hinojosa: El voluntariado no es una caridad

hinojosaIbarra. Las madres nunca hacen aspavientos del amor que sienten por su hijos, simplemente entregan con denuedo lo que tienen en el corazón sin esperar nada a cambio. Pero hay en el mundo mujeres que entregan más de la cuenta porque están convencidas que en la palabra solidaridad se encierra paz, ternura y pasión.

Ese es el caso de la señora Cecilia Hinojosa de Yépez, una mujer que desde muy niña sintió el amor a raudales, pese a que perdió a sus padres cuando apenas tenía 13 años.Sus tres tías, a las que recuerda con cariño le prodigaron atención, ayuda y sobre todo amor, ese amor que ahora lo transmite en el voluntariado de la Sociedad de Lucha contra el Cáncer (SOLCA-Ibarra), institución de la cual es fundadora y voluntaria desde hace 12 años. Su labor social también lo ejerce en el Club de Leones. Fue directora provincial de la Cruz Roja y motivó la creación de los grupos juveniles y estudiantiles en Imbabura.

¿Qué le motiva para hacer esta noble tarea?
La más grande motivación que tengo es el amor al prójimo. Crecí sin mis progenitores desde los 13 años, pero el amor que tuve me hace creer que la madre biológica es una, pero en mi caso Dios me premió con tres madres (sus tías).

¿Qué encierra la palabra solidaridad?
La solidaridad es un sentimiento generoso, es extender la mano para aplacar el dolor del ser humano que sufre.

¿Qué es cumplir con un voluntariado?
El voluntariado no es una caridad, es un dar para recibir del Señor y agradecerle por la gracia que tengo de vivir en paz.

¿Por qué hace todo esto?
Yo doy gracias a Dios todos los días. Tengo 80 años y mi vida íntima en el hogar y el compartir con los demás ha sido muy generosa. El Señor no me necesita para nada, pero yo creo manifestarle mis gracias con mi pequeño aporte a través de este voluntariado.

¿Mira usted una actitud solidaria en la juventud de hoy?
Yo creo que esa cualidad ha cambiado bastante, porque el rato que uno va por el camino de la vida se ve la indiferencia de parte de la juventud, pero yo no les culpo a ellos, es la sociedad la que pierde valores.

¿La familia está de por medio?
A mi manera, estamos fallando los padres y la familia como tal. La escuela que yo he tenido ha sido a través de mi familia, la solidaridad, el cariño y el respeto se construyen ahí.

¿Este día de la madre es especial para usted?
Es contradictorio. Muchas veces los hijos festejan en este segundo domingo de mayo a las madres, pero después miro con preocupación que hay atropellos, violencia, irrespeto y maltrato generalizado, empezando por los niños.

¿Usted sufre con el dolor de otras personas?
Sufro mucho, pero interiormente. Lo que trato es de dar una voz de consuelo a las personas que soportan el dolor. Yo no vengo a dar dinero, sino con la paz que tengo para compartirla.

¿Dios es verbo para usted?
Naturalmente, pero el compromiso no es solo del de arriba, sino de los seres humanos. Hay dos fuerzas: la humana y la divina y cuando mis fuerzas no alcanzan para hacer lo que debo hacer, pido la misericordia de Dios.

¿La sociedad de hoy es solidaria?
Nosotros venimos al mundo con todas las facultades para ser felices, pero la sociedad nos acaba cuando nos lleva solo por el camino material. Hoy se irrespeta al ser humano que está cerca de nosotros, peor vamos a darle una mano de solidaridad..

¿Ha llorado mucho?
Si mis lágrimas fueran probadas, sabría que no solo son de dolor, sino de felicidad y de bienestar, sobre todo cuando gozo ayudando a los que me necesitan y a los que sufren con la enfermedad.