Las casas antiguas tienen mucha historia por contar

IBARRA.- El centro de Ibarra tiene una conexión especial con el norte, gracias a su combinación de arquitectura colonial con moderna; entre lo comercial y lo clásico. Y en la calle Oviedo, un redondel sobre el que se levanta una vieja casona marcan este vínculo, como si se tratase de un portal en el tiempo.

Allí está perenne la casa hacienda del primer Alcalde que tuvo la ciudad: el doctor Luis Cabezas Borja, quien nació en Quito pero que la Ciudad Blanca lo adoptó como uno de sus hijos ilustres hasta inmortalizarlo en el famoso redondel Cabezas Borja.

Josefina Vélez, la última nieta que conoció don Luis de Cabezas Borja y su esposa Isabela Albuja Almeida recuerda que derramó muchas lágrimas cuando desaparecieron unos murales pintados por Rafael Troya y que adornaban esta casa.

Josefina recuerda que en 1929 dicha vivienda obtuvo el premio municipal Ornato por su arquitectura y cuyo diseño le correspondió, -por pedido exclusivo de sus abuelos-, al arquitecto quiteño Gualberto Pérez, quien además es conocido por ser el constructor del Santuario de Las Lajas.

En varias ocasiones los propietarios y familiares del exalcalde han acudido al Municipio de Ibarra a solicitar que les ayuden con fondos para rescatar esta edificación que está a punto de colapsar sobre todo porque el tumbado está en riesgo.

Sin embargo “hay un pero en la normativa que impide disponer de fondos públicos para rescatar bienes patrimoniales que no sean del municipio”, afirmó la nieta de Cabezas Borja. Esta vivienda en considerada Patrimonio Nacional, pero luce descuidada.

En sus paredes externas abundan grafitis y estas se están desmoronando ante la mirada indolente de las autoridades, que incluso podrían aprovechar esta edificación para construir un museo histórico de la ciudad o también un centro cultural.

Un centro histórico con mejor rostro resulta urgente en toda la ciudad. Existen viviendas antiguas que no han recibido un adecuado tratamiento.

Jorge Madera, coordinador de la Junta Patrimonial de Rescate de Ibarra, destaca este sector que tiene una conformación perfecta en forma de “damero” (tablero de ajedrez) producto de un trazo rectilíneo diseñado por García Moreno y sus técnicos, tiene la ventaja de poder ser aprovechado a partir del desarrollo de sus ejes longitudinales y transversales.